Diario de León

BALONMANO. LIGA DE CAMPEONES

Suplicio en Alemania pero tercer puesto fijo (38-28)

El Reale Ademar cae en Kiel pero a falta de una jornada para cerrar la fase de grupos pasará a octavos en tercera posición.

El central ademarista Álvaro Ferrer intenta superar la férrea defensa del Kiel y al gigantón checo de más de dos metros, Filip Jicha.

El central ademarista Álvaro Ferrer intenta superar la férrea defensa del Kiel y al gigantón checo de más de dos metros, Filip Jicha.

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g. fernández | león
León

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Del partido ayer del Reale Ademar en Alemania ante el todopoderoso Kiel mejor olvidarse. El Kiel sí fue el Kiel pero el Ademar no fue el de las grandes ocasiones. La severa derrota (38-28) quedó sin embargo endulzada por la clasificación matemática del equipo leonés para los octavos de final de la Liga de Campeones en la tercera posición del Grupo D. Se la sirvió en bandeja el Copenhague danés con su triunfo en la cancha del Montpellier francés por 27-31. Ahora, pase lo que pase en la última jornada el próximo domingo ante el Pick Szeged húngaro en el Palacio, los de Isidoro Martínez pasarán en la tercera posición y se medirán en los octavos de final a un segundo clasificado de los tres grupos restantes. Terminar en tercera posición evita un cruce con los líderes de grupo o lo que es lo mismo con los «cocos» con los que nadie quiere cruzarse.

Tal vez por conocer ese resultado antes de comenzar el partido el Reale Ademar saltó al parqué del Sparkassen Arena frío y dando la sensación de que ni él mismo creía tener opciones de sorprender a los germanos. De entrada el Kiel renunció a su habitual entramado defensivo en 6-0 para apostar por un 5-1 que complicó sobremanera el ataque leonés en el arranque. El 4-1 de los primeros cinco minutos dejaba claro de quién era el dominio. Pasa el tiempo y el equipo leonés no es capaz de atacar con eficacia la férrea defensa germana. Y lo malo es que cuando los lanzadores encuentran algún hueco aparecía Omeyer bajo los palos para resolver.

En esos primeros compases el partido es muy dinámico y muy rápido en las transiciones. El Reale Ademar pelea porque los germanos no se vayan en exceso en el marcador e intentar mantenerse en el partido. Pero el reto no es sencillo. La conexión con el pivote no funciona y el lanzamiento exterior no puede con el tremendo poderío físico del conjunto teutón, líder invicto de la liga alemana que recibe de media únicamente 23 goles en la Bundesliga. Antonio García lleva un tanto de cuatro lanzamientos y Ruesga, aunque a la postre fue el mejor de los leoneses, no es el jugador determinante de los últimos compromisos.

Por suerte para el Reale Ademar, una vía que estaba totalmente oscurecida, se despeja cuando Juan Andreu empieza a demostrar que desde el pivote se puede hacer daño al Kiel a pesar de sus torres como Andersson, Ahlm, Ilic o Jicha. Andreu bate a Omeyer y provoca un penalti y una exclusión en los tres balones que le llegan. Un pequeño balón de oxígeno para un Reale Ademar necesitado de aire.

Con todo hay un motivo para la esperanza: el equipo leonés ha jugado en inferioridad buena parte del tiempo, su ataque no termina de carburar y aún así no le ha perdido la cara al encuentro.

Pero el contraataque del Kiel, para muchos el mejor que existe en el planeta balonmano, es demoledor y castiga cada ataque fallido o cada pérdida de balón. En la recta final del primer tiempo el Kiel se va seis arriba: 14-8. Sólo los cinco goles de Carlos Ruesga y el tres de tres del joven extremo Álvaro Cabanas, mantienen con algo de vida al equipo de Isidoro Martínez.

Decididamente son las contras lo que están matando a los leoneses dado que el ataque posicional lo controlan relativamente bien. Al final de los primeros treinta minutos el Kiel manda de forma rotunda: 19-13.

La reanudación tuvo un inicio exactamente igual que el primero. El Kiel endosa un parcial de 5-0 al Reale Ademar que abre la brecha hasta los once goles. Antonio García no termina de ver puerta: uno de siete lleva el lateral ademarista. Muestra su bravura de siempre pero su aportación se echa muy en falta al igual que la de Martin Stranovsky, totalmente inédito en el extremo. Es preciso parar la sangría e Isidoro Martínez pide tiempo muerto y reclama intensidad para no salir apalizados de Alemania.

El Ademar cambia su sistema defensivo y pone en escena una defensa 5-1 mixto que corta dos balones seguidos que el extremo Borges convierte en gol. Pero no altera en prácticamente nada el total control germano del partido. Con un colchón tan amplio el Kiel domina a placer y el 38-28 del final es fiel reflejo de lo que fue el partido.

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