El día que las gradas del Palacio se poblaron con cientos de leones rugientes y en éxtasis
javier
Si un color caracterizó ayer las gradas del Palacio ese fue el correspondiente a las cientos de banderas leonesas que agitó constantemente la afición para marcarle territorio y señalarle al viejo «enemigo» deportivo que se encontraba en «territorio comanche». Seguro que ya lo sabían pero por si acaso. No es bueno que la llama de la vieja rivalidad pierda intensidad. Realmente todo el personal venía dispuesto a disfrutar de un gran espectáculo y a ver como su querido Ademar se aupaba a la tercera plaza. Por eso cuando a los diez minutos los Stranovsky, Andreu, Toni García y compañía ya mandaban en el marcador por un rotundo 11-3 la euforia general subió enteros y los cánticos al «vecino» se multiplicaron al tiempo que las banderas se agitaban en las gradas con la energía que da cuando se asiste al chorreo deportivo del rival al que más gusta ganar. Un Reale Ademar-Valladolid nunca es un partido más y ayer volvió a demostrarse.