Diario de León

Mala noche de despedidas

León no puede ofrecer a la afición un triunfo en su último envite de la Liga en el Palacio tras ceder frente a un Clínicas más intenso. El futuro del club trasciende en una grada que premia al equipo con una ovación.

Julio González intenta un pase a Durley saltando por encima de Lorenzo y Nguirane.

Julio González intenta un pase a Durley saltando por encima de Lorenzo y Nguirane.

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Baloncesto León cayó con las botas puestas en su intento por hacerse un hueco en el play-off de ascenso. Los de De Grado, víctimas de la ansiedad, consumieron sus últimas opciones frente a un Clínicas que fue de menos a más y que evitó a los locales homenajear a su afición, quien sabe si en el último envite de su ya larga historia, con un triunfo que se fue para Málaga (65-76).

Los de Javier de Grado lo tenían claro: el único resultado posible era el triunfo. Su oponente también aunque tras el salto inicial los locales mostraban una mayor consistencia. La experiencia es un grado y León pronto alcanzaba rentas a su favor. La canasta de Julio González en una jugada marca de la casa colocaba el 2-0 que a pesar de la respuesta de Lorenzo iba a abrir de par en par las puertas a un rédito superior.

Los locales estaban cómodos en la pista. Y sin hacer un partido perfecto en apenas cinco minutos ya doblaban al filial del Unicaja (12-6). Julio y Mortellaro, uno con las penetraciones y otro bajo aros, estaban en su salsa y eso obligaba a Povea, técnico visitante, a solicitar tiempo muerto. De poco le sirvió porque apenas un minuto más tarde los locales ya lucían un margen de maniobra de 12 puntos (18-6).

Bien en defensa, solventes en ataque y con un adversario plagado de calidad pero demasiado impetuoso y anárquico el panorama pintaba de la mejor manera posible para los de De Grado. Sólo la relajación podía poner en peligro un triunfo que tras el primer cuarto se asentaba en un 23-17 tras un triple en los últimos segundos de Sabonis, el vástago del mítico pívot lituano.

La segunda entrega apenas variaba la decoración. León seguía a lo suyo manteniendo rentas entre los cuatro y seis puntos pero sin atisbar el riesgo de un Clínicas Rincón que se mantenía al acecho con la aportación de Pozas y el propio Sabonis. Fue precisamente el tiempo solicitado por el técnico andaluz a 4’21 el que iba a cambiar la dinámica sobre la pista. Los locales empezaban a atascarse cediendo su superioridad en el rebote. La facilidad con la que había liderado el pulso había provocado cierta relajación que el Axarquía aprovechaba para colocarse a un punto (29-28) con la canasta de Kuzmic a dos minutos para el descanso. El triple de Sabonis situaba el empate a 31 que se repetiría con el 33-33 desecho con el triple sobre la bocina de Rocchia (36-33).

Restaban 20 minutos pero el Clínicas tan predecible e irregular se había tornado en un molesto compañero de viaje en la pista. Tras el paso por vestuarios ese temor se convertía en un hecho. Los locales se habían enredado en ataque donde Quezada, su mejor estilete, apenas había anotado tres puntos. Mientras, la calidad de los andaluces empezaba a aflorar con mayor consistencia. Especialmente de la mano de un Alberto Díaz que con 11 puntos comandaba la remontada visitante. En 10 minutos León sólo había producido 14 puntos por los 22 del Axarquía que a 5’14 para cerrar el tercer cuarto se situaba por vez primera por delante en el electrónico (45-47).

Y peor le iban a ir las cosas a los de De Grado, carentes de ideas para salir de su crisis de juego. Mortellaro, Julio y Durley, hasta ese momento garantes del liderazgo, ya no mostraban tanta solvencia. En tres minutos un parcial de 2-8 elevaba a diez puntos la desventaja local que se iba a los 16 a 4’29 para el final (55-71). El Clínicas, sabedor de la derrota del Granada en su pista, aumentaba sus prestaciones en busca del triunfo que le permitiera soñar con la salvación. Y eso para León se convertía en un condicionante en contra más. Los últimos minutos fueron un querer y no poder. La derrota era cuestión de dejar pasar el tiempo.

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