fútbol. tercera división
Murci da la tercera plaza (0-1)
La Cultural suma la victoria ante el Burgos 2000 aunque no se clasifica para la Copa del Rey en la última jornada de Liga.
Murci, a la izquierda, celebra el gol de la victoria ante la desesperación del jugador local Juanma, que muerde la camiseta.
El Burgos Promesas 2000 estaba convencido de que podía conseguir la permanencia mediante una serie de carambolas, aunque la condición indispensable era conseguir los tres puntos ante la Cultural, uno de los gallitos del grupo que además luchaba por la segunda plaza y por consiguiente jugar la Copa del Rey del próximo curso. Pero los naranjas no hicieron los deberes y cayeron contra el cuadro visitante merced a un gol de Murci, delantero que en Castañares hizo la trigésimo-novena diana de la temporada (0-1).
El pichichi del grupo VIII ejecutó al conjunto burgalés, que regresará a la Regional de Aficionados después de haber conseguido el ascenso la pasada temporada.
El único gol del partido llegó cuando Jony Lomas le ganó la partida a Jairo y Sergio y Murci a los centrales. De nada sirvió que los de casa jugaran todo el segundo tiempo con un hombre más sobre el terreno de juego, ni que Diego Rojas arriesgara al máximo (el equipo acabó jugando con dos defensas), porque no llegó ni tan siquiera el empate.
El Burgos 2000 regaló el balón a la Cultural para buscar las contras, aunque en la primera aproximación de peligro de los de León llegó el 0-1. Sólo habían transcurrido 12 minutos y los locales tenían el choque cuesta arriba, aunque no perdieron la compostura. Aparicio lo intentó en el 11 y en el 23, aunque con escasa puntería, mientras que Marti tuvo la mejor ocasión del partido para los burgaleses en el 40. Se plantó solo delante de Diego, pero mandó el balón al cuerpo del guardameta. Antes del descanso llegó la expulsión de Viti tras agredir a Mena y en la segunda mitad cambió el guión del choque.
El Promesas salió a por todas, mientras que la Cultural trataba de nadar y guardar la ropa. Con el paso de los minutos el equipo que entrena Diego Rojas iba adelantando más y más sus líneas, de la misma forma que los visitantes jugaban cada vez más cerca de su propia área. Los de casa lo intentaron con todo y pusieron toda la carne en el asador, pero no acababan de encontrar la tecla para crear ocasiones de verdadero peligro. El balón merodeaba la portería de Diego. Los burgaleses nunca tiraron la toalla, aunque fueron incapaces de perforar la meta leonesa.