fútbol. segunda división
Celebración a medio gas (0-1)
Un tempranero gol de Riki le da la victoria al Deportivo en el partido del nonagésimo aniversario de la Ponferradina.
La magia de Valerón se dejó ver en el césped de El Toralín.
No fueron pocos los que ayer hicieron realidad su particular sueño de ver a la Ponferradina y al Deportivo de La Coruña medir sus fuerzas en un campo de fútbol. Aunque fuera un partido de pretemporada y la tarde, tormentosa, no acompañara, El Toralín registró media entrada para celebrar los noventa años de la fundación de la Deportiva y para ver en directo al otro equipo de los amores de muchos bercianos.
La sola presencia de Juan Carlos Valerón sobre el terreno de juego ya vale el precio de la entrada, aunque sea para verle jugar a medio gas, porque aún en pretemporada es capaz de ver un hueco para el balón donde los demás solo ven piernas. Solo jugó 45 minutos, pero que lo haya hecho en El Toralín revaloriza el césped.
El «flaco» fue de lo más interesante del partido por parte del Deportivo, junto a Riki y algún detalle de Pizzi. En la Deportiva, dos «sospechosos habituales» como Isaías y Máyor pusieron sus gotas de calidad. A ellos se unió Ander Lafuente. Aunque en su presentación aseguró que donde más cómodo está es en la banda izquierda, ayer dio un pequeño recital partiendo desde el lado opuesto. Corrió, regateó, pasó, tiró a puerta y todo lo hizo con criterio.
Fue, sin embargo, Máyor el primero en aparecer. Apenas se habían consumido los primeros dos minutos de partido cuando el de Aspe se lanzó en velocidad, dejó tirado a su marcador en plena carrera y, aprovechando un fallo del portero y un defensa al alimón, remató el balón, que se fue rozando el palo. La jugada no es nueva en El Toralín.
Con el susto, el Deportivo reaccionó y buscó la portería rival, siempre en el punto de mira de Riki. El delantero deportivista apareció por detrás de la defensa para rematar de tacón un centro raso de Pizzi desde la banda derecha. Gol.
Riki pudo repetir pocos minutos después. Esta vez fue Valerón -siempre Valerón- el que le puso un pase imposible atravesando la defensa a ras de césped, pero el remate se le fue demasiado cruzado y no pudo hacer honor a la obra de arte del mago de Arguineguín.
Entonces apareció la lluvia, torrencial por momentos, y los jugadores se dejaron atrapar por el receso de la ola de calor. Mecido por las gotas de agua, el partido entró en una fase somnolienta que no se terminó hasta que el árbitro le puso fin con el pitido que señalaba el camino del túnel de vestuarios.
En la reanudación, Oltra cambió a todos sus jugadores excepto al portero, Germán Lux, que fue el único de los coruñeses que disputó todo el partido. Claudio, más escaso de efectivos, solo dio entrada a Yuri y Fofo en el lugar de Máyor y Mateo, prácticamente desfondados tras un intenso trabajo durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Además, cambió de posición a Sergio Rodríguez y Nano en la banda izquierda, pasando a jugar el emeritense como interior y el malagueño como lateral.
Aprovechando que el rival partía de cero, la Deportiva se lanzó a buscar el empate cuanto antes. Lafuente estuvo a punto de lograrlo en el primer minuto. El vasco recibió el balón en el área, regateó con sangre fría y lanzó un disparo cruzado que se fue fuera por poco. Luego la tuvo Yuri, pero esta vez el brasileño no encontró el camino hacia la red y su remate se estrelló en el cuerpo de Germán Lux. Sergio Rodríguez también se apuntó a la fiesta y, ejerciendo de delantero, regateó dentro del área para mandar un disparo ajustado que a punto estuvo de significar el empate. El último en intentarlo fue Isaías, que buscó la escuadra en un remate desde la frontal que se fue fuera por centímetros.
Con el partido casi acabado, el árbitro reclamó su cuota de protagonismo y expulsó a Samuel por una falta sobre Bodipo dentro del área. El balón acabó en gol, pero el colegiado señaló el punto de penalti. Ahí fue el turno de Orlando, que tras un partido con muchas dudas en los balones aéreos, se resarció desviando a córner el lanzamiento de Bruno Gama.
La última del partido fue, de nuevo, para Yuri. El brasileño robó un balón en la línea defensiva del Deportivo, pero la pretemporada le jugó una mala pasada y las piernas, cansadas de tanto entrenamiento, no respondieron cuando quiso correr hacia el balón.
Pudo ser la guinda a un pastel de cumpleaños que los aficionados de la Deportiva saborearán por mucho tiempo.