LONDRES 2012 | HALTEROFILIA
A un peldaño de la gloria
La haltera berciana Lidia Valentín acaricia un bronce que se le escapa en el último intento. Al final, cuarta.

Lidia se lamenta tras firmar nulo en su tercer intento en dos tiempos que le impedía arrebatar a la rusa Kulesha la medalla de bronce.
Lidia Valentín tendrá que esperar hasta Brasil 2016 para colgarse una presea olímpica. En su segunda presencia en unos Juegos, la berciana lo tuvo a su alcance. Quedó cuarta. Sólo cuatro kilos y un último intento nulo en dos tiempos le impidieron saborear la gloria exclusiva de aquellos que pueden encaramarse al podio.
Hace cuatro años en Pekín una discutida decisión arbitral le llevaba a la quinta posición. Tenía 23 años y mucho tiempo por delante para sacarse la espina. En Londres, y después de un año excelso en cuanto a resultados, la haltera se sabía capacitada para dar respuesta a las hasta ahora imbatibles rivales rusas. Todo empezaba a pedir de boca cuando la máxima favorita para el oro, la rusa Nadezda Evstyukhina, firmaba un fiasco.
La batalla por las preseas quedaba así reducida a cuatro participantes, entre ellas Lidia que en sus tres intentos contabilizaba 115, 115 y 120 kilos en un tercero que le dejaba a cinco kilos de la bielorrusa Iryna Kulesha. Con la kazaja Svetlana Podobedoba y la rusa Natalya Zabolotnaya más alejadas, el bronce se convertía en un mano a mano entre la española y Kulesha. Todo quedaba por decidir en la disciplina de dos tiempos. Ambas jugaron sus bazas con un primer intento en el que la berciana lograba levantar 140 kilos, los mismos que su oponente. El mismo resultado les iba a dar el segundo intento quedando para el tercero un desenlace que acababa para Lidia con un nulo mientras que Iryna se iba a los 148, marca que al final, por apenas cuatro kilos, dejaba a Lidia con 265 por 268 de la rusa a las puertas de la gloria. Eso sí, el consuelo al menos para la leonesa fueron sus dos nuevas plusmarcas personales.
Felicitación municipal
El Ayuntamiento de Ponferrada felicitaba ayer a Lidia por su éxito. «Ha dado una alegría a los ponferradinos y a los bercianos. Estamos orgullosos de su éxito. Su cuarto puesto es una medalla en el corazón de los bercianos».