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La calma de Armstrong

El tejano, que hizo su primera aparición tras aceptar el castigo de la Usada, afirma estar centrado sólo en su fundación.

Lance Armstrong durante una de las llegadas de etapa del Tour de Francia.

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Benito Urraburu | MADRID
León

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Es un tipo especial. Lo ha sido durante toda su vida dentro y fuera de la carretera y sigue siéndolo ahora, en las horas más amargas de su vida profesional, porque las más duras seguirán siendo las que pasó cuando le detectaron el cáncer de testículos con una metástasis que se le extendió por parte del cuerpo.

Ni siquiera ha querido esconderse. No habían pasado ni veinticuatro horas cuando ha aparecido en público para participar en la ‘Power of Four’, una prueba de bicicleta de montaña que se disputó sobre una distancia de 57 kilómetros en la localidad de Aspen (Colorado).

Ha sido su estreno ante los medios informativos americanos, cara a cara, después de conocer que la Usada (La agencia antidopaje norteamericana) le había suspendido de por vida, lo que le imposibilita para poder tomar parte en cualquier competición de tipo oficial, además de dejarle sin sus siete victorias en el Tour de Francia

«Nadie necesita llorar por mí, voy a estar fenomenal», explicó. También comentó: «no pensaba para nada en el pasado. Lo único que pienso es en comer algo porque tengo hambre. Me voy a comer una hamburguesa con queso».

Tampoco tuvo ningún problema en hacerse fotografías con muchos aficionados que se acercaron hasta él. Le preguntaron si había algo que quisiese decirle a sus seguidores: «Pienso que la gente entiende que tenemos un montón de cosas que hacer en el futuro. En eso es en lo que estoy centrado y pienso que las personas lo apoyan. Es muy bueno estar aquí».

Con una camiseta de su fundación para la lucha contra el cáncer, Livestrong, vestido de color negro, con esa palabra escrita en amarillo, estuvo acompañado de su actual compañera, Anna Hansen. Lance tiene cinco hijos de sus distintas relaciones con varias mujeres, aunque los dos primeros los tuvo por inseminación artificial.

En la carrera, Armstrong, que mostró un buen estado físico, que ya tiene 40 años, fue superado por un chaval de 16 años, Keegan Swibul, que le sacó cinco minutos de ventaja. Teniendo en cuenta lo que ha tenido que pasar en los últimos días no parece que se encuentre muy preocupado.

Sobre la prueba dijo: «Es genial sentir como tu trasero es pateado por un joven de 16 años, que sabes que tiene por delante un brillante futuro». Tenía previsto correr este domingo un maratón, pero decidió no hacerlo. Mientras que en Europa la suspensión que ha recibido ha tenido una gran repercusión mediática, con mucha división de opiniones sobre esa sanción, en los Estados Unidos ha pasado bastante desapercibida.

Según el citado abogado, en Francia todo el mundo «cerró los ojos sobre las sospechas de dopaje sobre el corredor. Un grupo de investigadores vino de París para intervenir en el asunto, pero sé de muy buena tinta que sobre las 17 horas, cuando estaban delante del hotel, recibieron la orden de no entrar, por lo que la operación fue anulada en el último minuto».

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Dice «no saber quien dio esa orden, pero sé que los investigadores se enfurecieron de tener que dar media vuelta. Es una evidencia de que Lance Armstrong estuvo muy bien protegido en Francia», terminó cloncluyendo al respecto sobre el tema de Arsmstrong.