Diego Llorente Llamazares. jugador Leonés de balonmano en la super globe

«El balonmano para mí ha sido pasión, ilusión y una dosis de decepción»

Diego Llorente Llamazares, de 22 años, se encuentra en estos momentos jugando la Super Globe con el equipo Sydney University en Qatar. Manolo Cadenas, que entrenó hace años al jugador formado en la cantera ademarista, asegura: «Me alegro mucho por Diego. Siempre lo da todo y demuestra mucha entrega y compromiso. Ojalá algún día pueda jugar en el Ademar».

Diego Llorente, con la camiseta del Sydney University, descansando en el hotel de concentración antes de un partido.

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guillermo mieres | león
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Diego Llorente Llamazares (León, 21-12-1989) se encuentra actualmente disputando en Qatar la Super Globe (Campeonato Mundial de Clubes de Balonmano) con el Sydney University y consiguió con ocho y cinco dianas ser el máximo goleador de su equipo en dos de los partidos ya disputados. Esta oportunidad le llega después de 22 años en los que ha convertido al balonmano en parte importante de su vida, siendo el primer leonés que participa en este torneo.

—¿Qué significa el balonmano en su vida?

—El balonmano en mi vida ha sido pasión, ilusión y supongo que también una gran decepción. Pasión desde que empecé a jugar cuando era pequeño en el patio del colegio de los Maristas y hasta que salí del colegio del equipo hacia Ademar, solo podría pensar que en el balón, y en cómo tirar tan fuerte como hacía por aquella Iker Romero, o cómo darle tanta rosca al balón como Juanín. Ilusión la que desde entonces tenía por mejorar y mejorar para algún día poder formar parte del primer equipo. Desafortunadamente, llegó un momento en el que llegar ahí se convirtió en una obsesión, como eres un chaval te vuelves impaciente, dejas de disfrutar tanto como lo hacías, dejas de mejorar y renuncias antes de saber si hubieses valido para ello. De ahí la decepción. Pero tras la decepción, recalé en el balonmano Santa Bárbara, donde recuperé toda mi ilusión de niño pequeño por el deporte. Cuando vine a Australia la Federación me lo puso muy fácil. Me mandaron a entrenar con el equipo de la universidad de Sidney y todo ha sido muy fácil. Cada día disfruto más con ello.

—¿En algún momento se ha arrepentido de no encaminar más su vida a una carrera profesional en el balonmano?

—La verdad, me considero muy afortunado de todo lo que he podido vivir y experimentar y del modo en que he crecido como persona en los últimos dos o tres años. No me puedo arrepentir. Aunque bueno, siendo honesto, nunca tuve la posibilidad real de hacerlo, de dedicar mi carrera al balonmano. Así que es algo que no me debo plantear.

—¿Cuantas horas al día ha llegado a dedicarle al balonmano?

—La primera imagen que me viene a la mente con esa pregunta me devuelve a mis 16 años, con aquellas semanas de entrenar diariamente con el primer equipo, con el filial y con el juvenil; y el fin de semana marchar concentrado con la selección para preparar los nacionales. ¡He llegado a dedicarle unas cuantas!

—¿Qué sintió cuándo le dijeron que iba a ir a jugar la Super Globe a Qatar?

—El día anterior a que saliera mi vuelo aún no había empezado a preparar la maleta. La verdad, tardé en asimilarlo.

—¿Qué espera sacar de estos días en Qatar?

—Qatar será sobre todo una experiencia muy grande. Jugar contra los mejores jugadores compitiendo por el premio de mejor club del mundo es un premio increíble. Algo que no todo el mundo que quiere puede vivir.

—¿Cuáles son las expectativas del equipo?

—El equipo va a Doha a demostrar que no es un error que Oceanía tenga una plaza en el torneo. A probar que necesita tiempo para que la cultura balonmanística aquí crezca, pero que poco a poco llegará. Obviamente a nivel de resultados somos un equipo amateur de estudiantes y trabajadores, que se va a enfrentar el segundo día del torneo al campeón de Europa, y el tercero al ‘Montpellier’, por lo que pensar en una victoria sería demasiado inocente, pero hemos entrenado muy duro, tenemos un grupo muy compacto que ha estado haciendo bueno balonmano en los últimos meses; y vamos a luchar hasta el último segundo por poder dar la sorpresa en el resto de jornadas.

—¿Se encontrará en Qatar con alguno de sus ídolos? ¿Quiénes son sus estrellas preferidas en el balonmano?

—Por supuesto, en Qatar estarán Omeyer, Karabatic, Malmagro, por nombrar algunos. No me puedo quejar. Respecto a la otra pregunta, ahora mismo puedo pensar en dos, que creo tengan demasiadas canas para poder encontrármelos en la pista algún día. Porque soy leonés y ademarista, y este tío nos dio la Liga, además de lo brillante que era en cada una de las facetas del juego, Magnus Andersson siempre estará ahí. Pero yo soy extremo, y por aquel salto interminable y efectividad abrumadora, me tengo que quedar con Carlos Lima.

—¿Que opina sobre la situación de la Asobal con el éxodo masivo de jugadores españoles a las ligas extranjeras?

—Fuera de las cuestiones económicas por las que atraviesan los clubes, deportivamente el nivel del que vamos a poder disfrutar los aficionados no va a ser tan alto como al que estábamos acostumbrados. Pero por otra parte, estamos en un momento en que los clubes van a tener que tirar mucho de cantera y los jóvenes van a tener unas oportunidades muchísimo más grandes a las que anteriores generaciones estaban acostumbradas. Va a ser divertido ver cómo muchos equipos planteen sistemas ‘muy alegres’ y acoplen la experiencia de jugadores veteranos muy experimentados, con la velocidad y las ganas de jugadores muy jóvenes.

—Tras abandonar Australia, ¿seguirá ligado de alguna forma al balonmano?

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—Me vuelvo a Australia en diciembre. Así que seguiré jugando en el Sydney University con el objetivo de intentar volver, de nuevo, a disputar la Super Globe el año que viene.