La Virgen recurre a la heroica (0-2)

Charly, a la izquierda, se mostró muy activo mientras estuvo en el rectángulo de juego.
La Virgen se impuso al Villaralbo (0-2) a domicilio en un partido en el que la primera parte fue para olvidar. Las ocasiones de gol brillaron por su ausencia y los porteros fueron meros espectadores. Todo el juego se desarrolló en el centro del campo y las imprecisiones fueron una constante en los dos equipos. Especialmente gris fue el primer acto de los leoneses que acabaron los primeros cuarenta y cinco minutos sin realizar un disparo a puerta. Sus únicas aproximaciones fueron dos saques de esquina que el portero local Puras atajó sin problemas. El Villaralbo, por su condición de local apretó algo más pero su peligro también fue escaso. Pereira vio la segunda tarjeta amarilla por repetir una falta brusca en el centro del campo. El jugador leonés dejó a su equipo con diez de forma totalmente gratuita ya que las dos faltas aparatosas que cometió fueron totalmente innecesarias. Flaco favor le hizo a sus compañeros a los que les tocaría remar río arriba en el segundo acto.
Y vaya si remaron, hasta llevarse una meritoria victoria. Empezó mejor el Villaralbo que, aprovechando su superioridad se fue a buscar la puerta de Óscar. Fruto de esta presión llegó la primera gran ocasión y clarísima, un disparo al poste de Joel. A partir de ese momento empezó a llover y el agua sentó de maravilla a La Virgen que, a pesar de jugar con diez, asumió el mando del partido. Con un centro del campo que recuperaba balones y los jugaba con criterio, cambiaron las tornas ante un Villaralbo cada vez más impreciso y nervioso. Fruto de estos nervios llegó el primer gol de los leoneses. Tras varios errores de la zaga local, el balón llegó al área de meta a Esaú que fusiló a Puras. Era el minuto 67 y en nada se notaba que los verdes estaban en inferioridad dado el salto de calidad de su juego. Además, jugaban con los continuos fallos de su rival. En uno de ellos llegó el 0-2 definitivo, un balón que llegaba botando al área se lo comió Jesús y Esaú, solo, batía de nuevo a un deseperado Puras que nada pudo hacer.