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El Ademar obra el milagro (29-29)

Araña un punto de oro con un empate ante el Flensburg que le permite dar un paso de gigante para los octavos de final.

El central Juan Castro, que sigue adquiriendo cada vez mayor peso y presencia en el equipo, supera la contundente defensa alemana.

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georgino fernández | león
León

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La de ayer en el Palacio fue otra historia donde el pequeño David pudo con el gigante Goliath. Bien es cierto que el envite se saldó con tablas (29-29) pero seguro que no hay nadie en León que no haya disfrutado como una victoria el empate que forzó el Reale Ademar ante el poderoso Flensburg alemán, que llegaba a León como líder del Grupo A de la Liga de Campeones.

Tocaba proeza y el equipo que dirige Manolo Cadenas peleó siempre para que se produjera. «El reto es competir y llegar igualados al final», subrayó el técnico leonés en las horas previas. Y así fue. Pudo pasar de todo en los minutos decisivos. El Ademar tuvo dos acciones de Ruesga al final para llevarse la victoria pero al asturiano no acertó. El meta Andersson le detuvo la última a falta de sólo once segundos. El Flensburg elaboró un ataque eléctrico que acabó en manos de su pivote Knudsen con el Palacio con el corazón encogido. El jugador danés batió a Malumbres sobre la bocina pero los árbitros húngaros lo anularon al entender que había pisado la línea de gol. El Flensburg no protestó en exceso y no cargó contra los árbitros. Resultado: un punto de oro que allana —y mucho— el objetivo de clasificarse para los octavos de final. Otro pequeño milagro en el Palacio. Y todo eso sin contar con Carou durante toda la segunda parte por lesión.

Intensidad. Esa es una de las palabras que mejor pueden definir el estilo de juego que puso en escena el plantel leonés. Si no lo hacían el Flensburg les pasaría por encima. Salida eléctrica con Borges cortando el ataque alemán y abriendo el marcador leonés a la contra. Las señas de identidad de siempre.

Cadenas planteó el choque de entrada con Juan Castro dirigiendo como central y Ruesga, con mucha movilidad, en el lateral. En defensa el esquema habitual: 6-0 cerrado con muchas ayudas y ataque posicional ordenado cuando no se puede correr. Circulación al extremo y a buscar un hueco entre la defensa germana que también lo hace en 6-0.

Con esos mimbres el Reale Ademar plantaba cara: 9-8 en el minuto quince. Pero el Flensburg tiene en Europa una media de 37 dianas y es una máquina ofensiva. Se entonó y endosó a los leoneses un parcial de 0-3 que puso al Flensburg por delante por primera vez. Cadenas pide tiempo muerto para recomponer a un equipo que parecía atascado y para intentar cortar el ritmo de los germanos. Cadenas insiste en ataque con la fórmula del doble pivote con Carou y Vranjes. Pero cuesta mucho romper por el centro la defensa germana. Conscientes de ello derivan el juego hacia los extremos y ahí aparecen más huecos. Diez minutos para el final y el Ademar va uno abajo 10-11 pero está en el partido y compitiendo pese a que los lanzadores alemanes: Glandorf y Kaufmann son como dos martillos pilones.

Aprovechando una doble exclusión del Flensburg llegan al final de los primeros treinta minutos cayendo solo de uno 15-16 con Borges en plan estelar.

La segunda arranca con el Flensburg manteniendo su dominio del partido gracias a sus «panzer-laterales». El coraje y la garra empatan de nuevo el partido para los leoneses. Esta vez a 20. Corre el minuto siete. Se suceden los empates en el ecuador del partido. Queda un cuarto de hora y las opciones siguen. Y más cuando por tres exclusiones el Flensburg pierde a Karlsson.

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El partido se mueva despacio y el marcador también. Pero cuando una rosca de Vrazalic desde el extremo pone el empate a 28 a seis minutos del final el pabellón se cae. Todo se va a decidir en seis minutos. El Ademar roba una bola clave para ponerse por delante con Borges demostrando como se defiende en avanzado. Lo hace Piñeiro ganando la posición magistralmente en el pivote. La proeza está cerca pero los alemanes fuerzan de nuevo tablas. Queda un minuto. Andersson para el último tiro de Ruesga y los alemanes tienen once segundos para ganar. Knudsen marca pero los árbitros lo anulan por entender que pisó la zona. Suspiro de alivio general.