Claudio Barragán entrenador de la sd ponferradina

«Todavía no hemos hecho nada porque estamos a medio camino del objetivo»

No se sale de su discurso, aunque entiende que en el entorno se haya generado gran ilusión por los últimos resultados obtenidos y por la clasificación que ostenta su equipo. «Seguramente vendrán momentos malos y tenemos que estar preparados para afrontarlos. Somos conscientes de que esto es muy largo, tremendamente complicado y es preciso seguir trabajando con humildad para cumplir el objetivo», afirma Claudio Barragán.

Claudio Barragán quiere que su equipo siga trabajando con humildad para que después los resultados acompañen.

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francisco r. otero | ponferrada
Ponferrada

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Claudio entrena como un día más. Es un día frío y nebuloso en Ponferrada, aunque el sol quiere ganarle la partida a las nubes. Atento a todo lo que pasa a su alrededor, se muestra preocupado por el estado del terreno de juego del Colomán Trabado. Su uso diario y las condiciones meteorológicas lo están machacando. El técnico valenciano sabe que eso acaba pasando factura en lo físicos a sus futbolistas. Por suerte y de momento las lesiones van respetando.

Después del entrenamiento pasa por el gimnasio como todos los días. Y así, poco a poco y sin hacer ruido, es como ha ido situando a su equipo cada vez mejor desde su llegada. Muestra recelo por los halagos y porque se le esté dando demasiado realce a la buena clasificación de su equipo: «Tan pronto como llega, se va», dice. Aún recuerda la pitada a la conclusión del partido ante el Córdoba Club de Fútbol y de eso sólo hace un mes y dos días. Pero es inevitable que se destaque el buen momento. Decir que la Ponferradina vive su mejor momento de la historia a nivel deportivo y clasificatorio es un dato real y contrastable; lo dicen los números.

Después de una buena ducha, Claudio se sienta en los sillones de la recepción del estadio para las visitas. Detrás tiene una foto de Acorán y al lado la de todos los presidentes que ha tenido el club en sus 90 años de historia. Se las queda mirando con curiosidad y hace alguna pregunta sobre ellos. Uno, José Fernández Nieto, ha sido y es uno de sus grandes valedores y eso el valenciano no lo olvida: «Es como un toro, siempre entra al capote, pero es muy noble y muy buena persona», dice Silvano de Claudio.

—A pesar de la buena racha que lleva el equipo, el discurso no cambia: templanza, humildad, tranquilidad….

—Es inevitable que en la calle haya cierta euforia por la marcha del equipo y los últimos resultados. Pero nosotros somos conscientes de que esto es muy largo, tremendamente complicado y aún no estamos ni a mitad de camino. Seguramente vendrán momentos malos y tenemos que estar preparados para afrontarlos. Insisto, todavía no hemos hecho nada porque estamos a medio camino del objetivo.

—Aunque sea por dentro, la alegría tiene que ser grande para ustedes.

—La satisfacción es grande. La verdad es que esto te genera una confianza tremenda y eso es lo que está transmitiendo ahora el equipo. Es fundamental a la hora de afrontar el campeonato. También es cierto que ésta se gana con los resultados y afortunadamente los mismos se están dando. Pero no dejamos de pensar en que cada partido es diferente y que los rivales se juegan tanto como nosotros o incluso más.

—Siempre ha dicho, incluso cuando los resultados son negativos, que el equipo es el mismo, que no ha cambiado en nada. ¿Quizás lo que ha variado en las últimas jornadas es precisamente esa confianza de la que habla y la suerte?

—La suerte nos fue esquiva al principio o al menos esa dosis de fortuna que muchas veces achacamos al desacierto en un momento determinado. En ese aspecto el equipo también está en una dinámica muy positiva. Tuvimos una rachita de no hacer goles y ahora parece que estamos más acertados de cara a puerta. También hemos mejorado defensivamente en cuanto al juego, aunque todavía hay ciertas facetas que hay que seguir corrigiendo. Pero todo se irá consiguiendo. Eso irá en beneficio del equipo.

—Si en los cuatro partidos que quedan de la primera vuelta las cosas van mal, se volvería al punto en el que estaba el equipo hace un mes. ¿Pero usted entiende que la gente se ilusione en la calle con lo que está sucediendo?

—Claro que lo entiendo perfectamente. El equipo está haciendo las cosas francamente bien y es normal que la gente se ilusione. Además, por lo que tengo entendido nunca se habían ganado más de dos partidos seguidos en Segunda División A ni alcanzado las cifras que llevamos a estas alturas. Pero yo siempre digo que hay que tener los pies en el suelo y que van a venir lesiones, sanciones... Entramos en un mes muy complicado por la meteorología, los campos de juego lo acusan y por ende, nos acaba afectando a nosotros y a nuestros físicos. Son cosas importantes que tenemos que saber manejar de la mejor manera posible. Y también están los rivales. Nos quedan partidos muy complicados en el final de esta primera vuelta y no digamos nada del inicio de la segunda, en la que en las seis primeras jornadas nos medimos a los actuales seis primeros clasificados (Elche, Alcorcón, Girona, Villarreal, Barcelona B y Unión Deportiva Almería).

—Estamos viendo durante toda la temporada que entre quien entre y salga quien salga, no se notan las bajas ni las novedades. En este sentido, hay seis jugadores con cuatro tarjetas amarillas y podría darse el caso de que fuesen sancionados todos o buena parte de ellos a la vez. ¿En ese caso ya sí que sería un problema el asunto de los cambios y las ausencias?

—Sería un hándicap que cayesen todos juntos. Pero si pasa, buscaremos la mejor solución. No creo que en ese sentido estemos atascados. Seguro que habría respuesta positiva. Sería coincidencia y mala suerte y lo normal es que vayan uno tras otro.

—El Numancia llega a esta jornada tras perder 5-1 en el Pedro Escartín ante el Guadalajara y sabe que si cae contra ustedes, se puede meter en problemas clasificatorios. ¿Tiene más presión? ¿Puede beneficiar esta circunstancia en algo a la Deportiva?

—Nosotros no miramos eso. Miramos día a día, partido a partido y no nos fijamos más allá, porque nos estaríamos equivocando. Y el Numancia en su campo es un equipo tremendamente complicado y muy difícil de batir. Fuera, no sé porqué, no cosecha resultados muy positivos. Es algo que ya le ocurrió también la pasada temporada. Empezó bien la Liga, encajando pocos goles, y ahora ha cambiado un poco. Pero el que piense que el partido va a ser un paseo, se equivoca. O vamos a competir y a ponernos el mono de trabajo para sumar, o estamos perdidos.

—¿Le va a pedir algo al club de cara al mercado invernal de fichajes que está próximo a abrirse?

—Sobre todo se tiene que pronunciar en este sentido la dirección deportiva.

—¿Pero el cuerpo técnico ha dado alguna opinión en este sentido? ¿Ha expresado alguna idea sobre posibles recambios, altas o bajas?

—Sabemos el momento económico por el que pasamos todos los clubes y es muy complicado incorporar a alguien. Es algo que está ahí y vamos a ver qué se puede hacer. Y si no hay novedades, pues no pasa nada. Yo estoy contento con la plantilla que tengo, aunque a todos los entrenadores nos gusta tener lo mejor.

—Dentro de poco más de un mes se cumplen dos años desde la llegada de Claudio al banquillo de la Ponferradina. ¿Se imaginaba cuando vino estar aquí tanto tiempo?

—No, sinceramente no. Yo vine para seis meses y ya llevo casi dos años.

—¿Y ha visto en algún momento negro el panorama?

—No. Vi momentos complicados en el sentido de que no llegaban los resultados, pero el equipo no lo estaba haciendo mal y no daba síntomas de estar enfermo. Fue en mi primera temporada. Los resultados fueron ajustados -empates o derrotas por poco- y la plantilla fue honrada. Pero se mantuvo la compostura, se creyó en el trabajo y los resultados fueron llegando. El año pasado no se empezó tan mal la competición, aunque nos equivocamos yendo a ganar los partidos por la vía rápida. Luego nos dimos cuenta de cómo se desenvolvían los equipos en el campo y a partir de ahí el nuestro creció y mejoró.

—¿Se quitó el último domingo una espinita clavada la pasada temporada venciendo al Mirandés?

-No, es un equipo que me gusta mucho como plantea y lee los partidos. El año pasado no se nos dio bien, pero no había ánimo de revancha.

—Hace un año que jugó el Real Madrid en Ponferrada. Las cosas han ido bien desde entonces y hasta ahora casi siempre a mejor.

—Fue una fecha bonita para la ciudad, para la comarca… Me alegro por su gente, porque no todos los días se ve al Madrid en Ponferrada. Se habló durante mucho tiempo del enfrentamiento antes del mismo y se hizo difícil concienciar al grupo y a la gente de fuera que nuestra guerra estaba entonces en otro sitio, por lo menos mientras no nos tocaba jugar el partido de Copa. Aislé un poco al equipo y creo que lo logré.

—¿Dónde está su mayor apoyo?

—En mi familia. Mis hijas y mi mujer son quiénes me dan toda la fuerza del mundo para hacer lo que hago.

—Las hemos visto alguna vez en el estadio. Cuándo están en Valencia, ¿también siguen pendientes del equipo?

—Sí. Leen la prensa todos los días por internet y están en contacto. Son acérrimas seguidoras de la Deportiva.

—¿Cuándo variaría el discurso de la permanencia, de salvarse, de que hay que mirar hacia el decimonoveno y sacarle ventaja?

—Pues si tuviésemos la suerte de lograr los 50 puntos antes de lo esperado, sería de tontos pensar en que no íbamos a ir a por más y que no íbamos a ser ambiciosos. Pero llegar a 50 puntos es muy complicado y nos queda una eternidad. Vamos a tener muchos baches que superar en el camino. ¡Ojalá la que llevamos en este momento sea la línea a seguir! Tenemos que estar preparados para todo tipo de dificultades.

—¿Por qué es tan celoso con su trabajo y se prolonga durante tantas horas al día?

—Aunque por la tarde en algunas ocasiones no tenemos que entrenar, vuelvo al estadio para pasar el resto del día con mis compañeros de cuerpo técnico realizando trabajo en su despacho. Toca repasar y estudiar informes sobre el rival y sobre otros aspectos de la categoría que son muy importantes a la hora de realizar análisis del rival que nos corresponde en suerte.

—De un tiempo a esta parte se ha ganado a más aficionados, aunque muchos siguen diciendo que la Deportiva está donde está a pesar de Claudio. ¿Qué tiene que decir?

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—Yo sigo a lo mío que es trabajar al máximo en mi función de entrenador para el bien y el crecimiento de la Deportiva. Con trabajo, empeño y humildad trataremos de mejorar cada día para tributar a la afición lo mejor de este equipo, que está trabajando a muerte para conseguir la meta prefijada.