Ríos de montaña amenazados

Los desembalses por las compuertas de fondo, las variaciones de caudal provocadas por las centrales hidroeléctricas o los caudales mal llamados ecológicos son su mayor peligro.

Río Ancares muy cerca de la ubicación de su nacimiento como tal.

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pedro vizcay | león
León

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Parece evidente que la pesca y los peces no aparecen entre las prioridades de las administraciones que se ocupan de los usos del agua. Los desembalses por las compuertas de fondo, las variaciones de caudal provocadas por las centrales hidroeléctricas o los caudales mal llamados ecológicos que dejan prácticamente secos amplios tramos de río son el pan nuestro de cada día. Por si esto no fuera suficiente las Confederaciones Hidrográficas, dependientes del Gobierno Central, se dedican a convertir los cauces en auténticos canales destrozando las márgenes. Además se encuentran enfrentadas con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León competente a la hora de salvaguardar la fauna piscícola. Los intereses de una y otra administración chocan con demasiada frecuencia. Escolleras kilométricas, extracción de áridos y de cuantos troncos y árboles milenarios, que son el principal refugio de las truchas, «obstaculizan» el libre discurrir del agua, son las actuaciones mas comunes de las que además hacen a diario alarde publicitario.

Hasta ahora eran los ríos regulados quienes más sufrían la política hidráulica que tiene los abastecimientos, el riego agrícola y la producción hidroeléctrica como prioridades por encima de la conservación y buena salud de las poblaciones piscícolas. Un ejemplo es el río Esla. Antes del cierre de la presa de Riaño este río disponía de acotadosmaravillosos. Escaro o Bachende, hoy anegados, eran un auténtico paraíso, pero también Las Salas o Valdoré, por debajo de la presa y que se han convertido en tramos libres sin muerte después de que por fin Medio Ambiente se hiciese eco de las quejas de los pescadores. La razón es muy sencilla. El agua se desembalsa por las compuertas de fondo y por esta causa está a una temperatura de entre tres y cuatro grados y apenas contiene oxígeno disuelto. Por otra parte los caudales para alimentar el canal de Payuelos y de la margen izquierda del Porma son tan brutales en verano que rompen el equilibrio del cauce de forma que para las truchas la vida se hace imposible. Tan solo a partir de Cistierna el río cobra algo de vida, mejorando río abajo cuando el agua comienza a tomar temperatura y a recuperar oxígeno. No tanto Pesquera como Gradefes y Quintana vienen conservando un buen nivel, así como el tramo libre sin muerte, próximo a Mansilla.

Sil y Órbigo

Tal vez el río mas aprovechado para la producción hidroeléctrica sea el Sil, uno de los cauces mas ricos en fauna piscícola. El sistema de embalses jalona el río desde Villablino a límite de la provincia de León. Las magníficas carpas de Bárcena o la abundancia de «peixes» en todo el curso bajo se complementa con las grandes truchas color pizarra y pintas rojas como sangre que lo han hecho famoso. También es uno de los ríos mas contaminados, especialmente de Ponferrada para abajo, situación que mejoraría con la optimizcaión de la nueva depuradora de aguas residuales. Lo mismo sucede en el Órbigo, inmerso desde hace años en un plan de depuración integral que no funciona pese a las costosísimas obras. Y que decir de la central de Alcoba. La puesta en funcionamiento de esta en las horas del mediodía coincide con la mejor hora para pescar a mosca, ya que entre la una y las cinco de la tarde se produce la eclosión de insectos. Todos los años con motivo de la construcción de la EDAR que pretende dar solución a la depuración de las aguas residuales de los municipios ribereños, se limpia el cauce en un amplio tramo. De nuevo las máquinas se ceban con la maleza, troncos y vegetación y dejan el lecho como un solar.

Minicentrales

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Pero los ríos de montaña, que mantienen todavía la auténtica trucha leonesa sin mezclas ni hibridaciones, así como un maravilloso y variado paisaje que hace las delicias del pescador, (aunque no piquen las pintonas) tienen ahora su particular calvario en forma de minicentrales. Estas instalaciones que deforman y modifican el cauce y caudal de los ríos en amplios tramos, significan la muerte de la fauna a cambio de unos pocos kilovatios. Ahora le toca al Bierzo. El río Barjas, afluente del Valcarce, que discurre entre prados y bosques de ribera desde la peña del Seo, y el Ancares, con sus aguas cristalinas que rompen las rocas abriendo un cauce de pozas y cascajares desde la sierra de Piornedo, están amenazados. En el primer caso parece que la determinación de los Ayuntamientos de Barjas y Trabadelo frenarán el proyecto. En el segundo las asociaciones ecologistas y de pescadores deberán luchar para frenarlo.