lucha leonesa. memoria de luchadores

Gaudencio, cien años de luche

La Sobarriba celebra el centenario de uno de sus históricos campeones, uno de los que forman parte de esa necesaria memoria de mucha más lucha que la que recuerdan los corros.

Gaudencio entre dos de sus valores: Ester, la hija siempre al cuidado, y aquella pequeña copina de una gran victoria en 1934.

Publicado por
A. Barreñada | Paradilla
León

Creado:

Actualizado:

En días recientes Paradilla de la Sobarriba celebraba algo especial: el centenario de su paisano Gaudencio López Sánchez, nacido el 22 de enero de 1913 en Santibáñez de Porma, luchador histórico, de los de la gran escuadra dorada de esa tierra.

«En los años de 1930, el pueblo de Paradilla de la Sobarriba tenía a nueve o diez luchadores excepcionales, de verdadera categoría. El más conocido en los años posteriores fue Tino que todavía, en estos años, no había llegado a su madurez luchística. Este bando temible en todos los aluches se enfrentaba al resto y estaba compuesto por Antolín López, Bibiano Torices, Dionisio López, Constantino López, Secundino Robles, Julio López, Honorato Rodríguez, Gaudencio López, Hipólito Gutiérrez».

Son palabras de José A. Robles Tascón en su tesis doctoral del año 2000 sobre la Lucha Leonesa, los Aluches.

Sabe que «El Elegante» lo tiene entre sus figuras históricas injustamente olvidadas, y Gaudencio pone mesura en esa valoración:

- «El Elegante sabe que yo tenía una maña que era muy bonita que es la cadrilada… Pero no es que yo fuera de los mejores luchadores. Hombre, cuando hubo Provinciales fui a varios, hasta cuando ya estaba casado... Pero no era yo mucha cosa».

Era, nada más, ni nada menos, que uno de todos aquellos luchadores que pusieron sobre los raíles la lucha de los nuevos tiempos, la de los Campeonatos Provinciales, como el de 1934, por San Froilán, con todo el eco difundido por «La Mañana» y «El Diario de León». Acudieron entonces todas las mozas de Paradilla para animar a los suyos. Primera participación de Tino y victoria de Julio López «El Cristo» en pesados.

Y en ese mismo año, una singular ocasión que recogieran en su «¿Hay quién luche?» Olegario Rodríguez Cascos y Camino Gallego:

«En León existía un equipo de fútbol muy batallador. Su Directiva que sentía afecto por los aluches, apoyaba corros y concedía trofeos. Una peña conocida en León por «La Cadrilada» desafió a los mozos de Paradilla, que eran todos luchadores, y aceptó muy gustosamente el reto, siendo el lugar del enfrentamiento el campo de ‘San Mamés’. Por la mencionada peña, luchaban José Llamazares, Manuel Robles, Cándido Rodríguez Edmundo García, y el conocido por «Pilarica». Paradilla trajo al campo a Secundino Robles, Polín García, Gaudencio López, Marcelino Blanco y Constantino López. Y tras de ellos medio pueblo de seguidores para animarles. Ambos bandos se esforzaron, primero para igualar la contienda, luego para ganarla, pero al fin con grandes apuros la resolvió Gaudencio López, llevando así el trofeo concedido por el Deportivo Leonés los de Paradilla».

- Sí, es verdad -recuerda Gaudencio- que me dieron la copa, la única que gané, en el campo de fútbol que está en San Mamés, es verdad, y tiré a uno que era de Vegas me parece… No sé dónde andará la copa esa. Era pequeñita…

De aquella los trofeos eran así, pequeñines, como la copa del Sastrín…

- ¡Hombre el Sastrín! ¡Como el Sastrín no ha habido en la vida! ¡Cuando tiró a Florencio… ¡Hombre por Dios! ¡Pero si el Sastrín no era nada! Y después le mataron, a ese le mataron cuando la guerra… ¡Todo lo que nos quitó la guerra!

Cargando contenidos...

Ester, la hija que cuidad del luchador, regresa con la copina que ha encontrado. Una nota guardada en su interior: «Copa ganada por Gaudencio López, el año que se casó (1934) con motivo de un campeonato de aluches en León». Dejó de cogerse al cinto tras mancarse en la rodilla, luchando en Paradilla con los Llorentes. De luchar, nunca ha cesado.