LIGA ASOBAL | con mucho sufrimiento, pero una nueva victoria
Ruesga fue el Séptimo de Caballería (30-29)
Como en las viejas películas del Oeste el central asturiano surgió al final como un ciclón para, con la ayuda de Piñeiro, salvar al Ademar del embrollo en que se había metido ante el Cuenca.
Ruesga supera la defensa del lateral cubano Corzo para lanzar uno de sus «misiles».
Todos asociamos al Séptimo de Caballería de las viejas películas del Oeste a un rescate en el último instante. Cuando un escuadrón está cercado por los indios sin posibilidad de salvación o unos colonos se encuentran a punto de sucumbir en su círculo de carromatos ante el ataque furioso de decenas de pieles rojas aparecía el Séptimo de Caballería con su toque de corneta característico y a todo galope. Llegaban in extremis y siempre como salvadores.
Eso es precisamente lo que hizo ayer Carlos Ruesga con el Ademar. El cansado grupo de combatientes de Manolo Cadenas se había complicado la vida de mala manera ante el Cuenca. Después de ir ganando hasta de cinco de diferencia en la primera parte, no supieron sentenciar y en la segunda parte el Cuenca aprovechó el oxígeno que se le brindaba para darle la vuelta al marcador y ponerse durante muchos minutos con una renta de dos tantos. Pero a escasamente diez minutos para el final surgió Ruesga. Sacó su rifle y de tres certeros disparos consecutivos perforó otras tantas veces la meta conquense para volver a poner arriba a los leoneses. El asturiano deshizo el lío y en los últimos segundos una gran acción individual del joven pivote Piñeiro sentenció una victoria justa a la par que sufrida: 30-29. Dos puntos más al zurrón que mantienen a los de Cadenas sólidamente asentados en la tercera plaza de la liga.
Demasiado sufrimiento en definitiva para mantener esa tercera plaza aunque también es de justicia reconocer que el equipo, con varios jugadores tocados, la baja por lesión de Carou y la marcha de Borges, sigue dando lecciones de entrega y de compromiso en cada partido.
Pero el comienzo no invitaba a pensar en un final tan ajustado. De entrada, Cadenas puso en escena un Reale Ademar inusual pero igual de efectivo. Asanin en la portería y Golubovic como lateral zurdo no es algo nada habitual en los esquemas de los últimos tiempos. Y en defensa aun bloque central con Goñi, Vranjes y el joven Piñeiro por la ausencia de Carou. El cambio de actores no varió el guión de un equipo ganador: el 4-1 del minuto cinco hacía pensar en un envite plácido.
La defensa habitual en 6-0 ahogaba aun conjunto conquense que no era capaz ni de jugar con el pivote ni encontrar buenas opciones de lanzamientos. El resultado fue que en diez minutos los de Zupo Equisoain sólo habían perforado una vez la meta de Asanin mientras que el equipo leonés con un inspirado Goñi (tres dianas del navarro) ponía pronto tierra de por medio. El Cuenca solicita su primer tiempo muerto para intentar atajar la sangría pero le sirve de poco. En el ecuador de la primera parte el Ademar dobla a sur rival: 8-4. apelando a su recia defensa en 6-0, la segunda mejor de la liga después de la del Barcelona, el equipo de Manolo Cadenas tenía totalmente controlado el partido con rentas que oscilaban entre cuatro y cinco goles.
Todo iba bien encaminado pero a falta de diez minutos, dejándose llevar por lo fácil que era el envite, el equipo se relajó y sucedió lo que ocurre siempre en estos casos: el Cuenca recortó y llegó al final de los primeros treinta minutos con 14-12 que no hacía justicia al dominio marista.
En la reanudación las cosas no terminaron de ordenarse. Los de Equisoain fuerzan el empate tras un parcial de 2-5 y se ponen por encima. El Ademar e ahora el que va a remolque. No es capaz de darle la vuelta a la exigua ventaja de un Cuenca que apura sus ataques hasta el límite para acabar casi siempre en lanzamiento de Fernández que martiriza la meta marista: doce dianas al final.
El asunto pinta mal y Ruesga tira de galones. Asume la responsabilidad: clava tres seguidas en sus acciones típicas de riesgo. Pone el empate a 25 a falta de poco más de diez minutos y una contra de Carrillo sitúa de nuevo al Ademar por delante.
Pero el Cuenca aprieta y se llega al último minuto con uno arriba para los de Cadenas y además in inferioridad por exclusión de Vranjes su mejor defensor. Y ahí resolvió el joven pivote Piñeiro en una gran acción individual que sentenció el choque.