BALONMANO. LIGA ASOBAL | Manuel Cadenas. entrenador del ademar
«Lo importante no es si yo me voy, la clave es salvar al club»
Elude entrar en disquisiciones sobre su marcha casi segura al Wisla polaco. Sabía que venía a un club con problemas y quería ayudar a levantarlo. Está haciendo su parte pero la dirección no y eso le ha decepcionado
Manolo Cadenas esta semana en las gradas del Palacio.
—Hay al gu na posibilidad de que pueda quedarse todavía en León aunque sea remota?
—Muy, muy difícil. Lo normal será que me vaya. Pero ese no es ahora mismo el problema de nuestro balonmano aquí en León, el problema principal es si el Ademar como club va a estar o no va estar porque estamos en una situación límite. Y viendo como están las cosas yo tengo ahora la posibilidad de irme y si no sucede nada especial me iré, claro.
—¿Se atrevería a aventurar un tanto por ciento de estar dentro o fuera?
— No sé el tanto por ciento pero insisto en que el problema que precisa una solución urgente es el Ademar no yo. Entre todos tenemos que buscar soluciones para salvar esta situación crítica en la que se encuentra el club y que pueda seguir en las mejores condiciones posibles.
— ¿Duda de que el equipo salga la temporada que viene?
—¡Y quién no con lo que estamos viendo! Vamos a ver, desaparecer como entidad supongo que no, pero hablo de salir con un presupuesto tan bajo que no ofrezca ninguna posibilidad al equipo. Los que estamos dentro pensamos que estamos en una situación crítica y que se necesitan soluciones muy complicadas y difíciles para sacar esto adelante y por desgracia esas soluciones no acaban de llegar. Las cosas siguen totalmente paradas y llevamos así demasiado tiempo.
—¿Cuanto lleva ya sin cobrar la plantilla?
—Cuatro meses ya sin cobrar. El año pasado la situación ya fue muy difícil y este lo es más todavía.
—¿Entendería una solución que pasase por la dimisión de la actual directiva?
—No lo sé. Lo único cierto es que se necesitan ayudas de todo tipo. Viví una situación similar en mi etapa en Granollers y se acabaron implicando las fuerzas vivas de la ciudad. Hay muchos problemas en este club y las soluciones las tiene que buscar la directiva.
—En este su regreso a León ¿se siente más decepcionado o más harto de todo lo que está viviendo con el Ademar?
—Estoy como todo el mundo. Decepcionado sobre todo porque ves que esta situación que estamos viviendo también puede condicionar el futuro. Por ese lado la verdad es que duele muchos. Sin embargo en otros aspectos estoy encantado porque deportivamente el equipo está funcionando, la afición está con nosotros y se están obteniendo buenos resultados que espero que continúen hasta el final. Eso gratifica porque juegas a esto porque te gusta y quieres hacerlo lo mejor posible. En ese sentido estoy encantado, en lo demás no.
—Cuando firmó por una sola temporada fue prudente...
—En los planes de principio todos pensábamos que íbamos a pasar una situación difícil y con una baja importante de presupuesto para aguantar y a partir de ahí intentar que el club volviese estar fuerte no sólo en la pista sino económicamente, pero no ha pasado. Vamos de mal en peor y eso es lo que preocupa a todo el mundo.
—¿Le han parado mucho por la calle para pedirle que siga en León?
—No. Yo sé que todo el mundo me ha apoyado siempre, cosa que agradezco, pero la situación es la que es.
—Todo el mundo cree que usted es la piedra angular de un edificio que con su marcha se puede derrumbar.
—No, eso no tiene nada que ver. Esto siempre ha funcionado. Lo hizo con Jordi Ribera cuando yo me fui y después con Isidoro Martínez. Hay equipo. Lo que no funciona es otra cosa. Pero el equipo no funciona cuando los problemas económicos ahogan. Mientras eso funciona el entrenador es una pieza importante pero no decisiva. La clave es disponer de un club solvente y con un presupuesto acorde para competir al máximo nivel. Cuando eso se pierde lo demás no es tan importante.