Gritos de «¡Claudio quédate!» en la entrega del premio Jabalí al valenciano
Claudio y su mujer, agasajados por la peña Hijos de Obélix.
«¡Claudio quédate, Claudio quédate, Claudio quédateeee...!». Con esa canción fue recibido Claudio cuando se disponía a agradecer la concesión del premio Jabalí por parte de la peña Hijos de Obélix en reconocimiento a su gran labor en el banquillo de la Deportiva. Comienza a recoger sus frutos el que posiblemente haya sido y aún sea el técnico más discutido de la historia reciente de la Deportiva, quizás porque más de uno se haya mal acostumbrado a los buenos tiempos que vive el club.
«Claudio no ha sido muy reconocido desde que llegó a Ponferrada. Quizá lo que ha conseguido no lo valoraremos suficientemente hasta que pase el tiempo. El fútbol de los últimos tiempos y los resultados son mejores que nunca. La mayor virtud de este entrenador ha sido aunar a la plantilla y que la mayoría de jugadores se sientan titulares y motivados», subrayaron los responsables de la peña.
Claudio estuvo acompañado por su mujer en la entrega del premio. La misma también recibió un ramo de flores. El valenciano agradeció el premio: «Es un orgullo estar aquí. Es importante para el equipo tener gente detrás que nos respalde. Sé que generé dudas al llegar, pero mi mujer me animaba: ‘Tranquilo, que al final acaban queriéndote en todos los lados’, me decía. No ha sido un camino de rosas, pero con trabajo hemos conseguido estar en una situación no esperada».