motociclismo. GP de MUgello
Vientos de revolución en Mugello
Lorenzo aspira a que su Yamaha mejore respecto a Le Mans y presione a las Honda.
Marc Márquez ha sido la sensación del inicio de Mundial en MotoGP mediante una apuesta por la valentía a veces desmedida. Nadie puede dudar de tal afirmación a tenor de las audiencias televisivas, los piropos de extraños y las guerras psicológicas con los propios compañeros. Dani Pedrosa, por el contrario, ha sido la cautela, la personificación de la madurez aprendida a base de cicatrices en batallas baldías. Lo que sí han tenido los dos pilotos en común es que sus respectivas Honda han estado a la altura. Sin críticas ni quejas más allá de los altibajos característicos en un comienzo de temporada. Por este motivo el circuito de Mugello es uno de esos lugares que se marcan en el calendario con rotulador rojo y subrayado amarillo. Un punto de inflexión. Lo será, en gran medida, para Jorge Lorenzo y su Yamaha, ya que el velódromo es el más apropiado para los aspectos positivos de la máquina. No quiere repetir la decepción de tierras francesas. Reza para que ‘Il Canto degli Italiani’ siga mejor el guión establecido que ‘La Marsellesa’. El trazado de 5.243 metros está reputado por las exigencias que supone tanto a pilotos como a ingenieros. Las curvas dos y tres darán la clave final. Son las que usará el mallorquín para acortar puntos en el Mundial.