PIRAGÜISMO. CAMPEONATO DEL MUNDO
A un suspiro del bronce
El palista leonés Paco Cubelos acaricia el podio en K-1 1.000 metros aunque en el tramo final cede un segundo que le cuesta la presea.
Cubelos pujó hasta el final por un puesto en el podio.
Paco Cubelos acarició hasta el último suspiro una de las tres preseas en juego en la final del K-1 1.000 del Mundial de Duisburgo. El palista de raíces leonesas estuvo siempre en la puja por el podio del que le separó apenas un segundo mantuvo hasta los últimos metros sus opciones de podio que se diluían con el esprint final del australiano Ken Wallace, cuarto hasta ese momento.
Cubelos, sabedor de que la prueba se iba a decidir tras el paso por el 500 no se exprimió en el tramo inicial. Así, al paso por el 250 el palista transitaba en la quinta posición. Por delante el danés Poulsen y el alemán Max Hoff, a la postre medalla de oro, se fajaban por el liderato de la prueba con unas décimas de rédito sobre el húngaro Dombvári, el búlgaro Kirchev y el propio Cubelos.
La decoración apenas iba a variar cuando las embarcaciones transitaban por los 500 metros. Salvo que el húngaro Dombvári se había colado en la batalla por el oro. El leonés, por su parte, iba a lo suyo con una cuarta posición a tiro de piedra de los palistas que le precedían. A falta de 300 metros el ritmo iba a variar de manera considerable. Nadie quería ceder un ápice de sus aspiraciones y en esa batalla el piragüista de raíces bercianas cedía segundo y medio sobre el trío de cabeza. La desventaja aún no era definitiva, máxime con el gran final que atesora el leonés.
En ese mano a mano frenético el oro, la plata o el bronce eran aún posibles. Pero la presencia del australiano Ken Wallace, hasta ese momento mero espectador de la carrera le iba a complicar las cosas a Francisco Cubelos. Ya no eran tres los rivales con los que tenía que lidiar sino cuatro. El primero en decir adiós a sus opciones era el danés Poulsen que había pagado el desgaste de liderar la prueba al inicio. Luego Cubelos que a pesar de intentar mantenerse a la estela del húngaro Domvári tenía que conformarse con la cuarta plaza con un crono de 3:45.782, algo más de un segundo que el bronce.
El oro fue para el gran favorito, alemán Max Hoff (3:44.210) y la plata para el australiano Ken Wallace (3:44.652).