ciclismo. vuelta a españa
Zarpazo de Horner
El veterano corredor estadounidense gana en Hazallanas y se viste de rojo.

Horner ganó la etapa y es líder.
Chris Horner (Radioshack), un ‘chaval’ de 42 años, aquel que ganó la tercera etapa y se enfundó la roja por un día en tierras gallegas, volvió como los viejos rockeros para conquistar el inédito Puerto de Hazallanas y ponerse al frente de la general.
Va en serio que Horner quiere ganar la Vuelta. Algunos se ríen porque lo dice con una sonrisa de oreja a oreja. Pero ahí está, líder, otra vez de rojo tras una exhibición en un puerto de verdad. Se incrustó entre los favoritos del cartel y ganó a lo campeón, en solitario, sin respuesta.
Decidió ganar a 4 kilómetros de la cima que ponía fin a la décima etapa, que salió de Torredelcampo con caída masiva y llegó a la sierra granadina con la noticia de la salvación del Euskaltel por obra, gracia y milagro de Fernando Alonso, que ha encontrado la fórmula «uno» para salvar a la escuadra vasca.
Ajeno a esa gran noticia, Horner arrancó para no volver. Y fue contundente el hombre, alzó los brazos con un adelanto de 48 segundos sobre Nibali y más de un minuto respecto al grupo de Valverde, Purito, Basso, Pinot y Roche.
La salida tuvo tintes festivos y luego casi trágicos. La buena noticia de la salvación del Euskaltel irrumpió como un Ferrari en el pelotón. La mala noticia fue que la marcha neutralizada fue un desastre. Una caída multitudinaria mandó a casa a 4 corredores, uno de ellos Alberto Losada, pieza vital de Purito en la montaña. Y era una etapa para contar con él. Incluso el líder, Dani Moreno, besó el asfalto, pero el madrileño puso seguir. En meta le fue bastante peor a «Cigarrín». Hundido, cedió más de dos minutos y el maillot rojo.
Otros dos fueron expulsados de carrera «por remolque prolongado»: Andrew Fenn y Thomas De Gendt. Iban rezagados por la caída y fueron cazados por los comisarios agarrados al coche más de la cuenta.
Todo estaba escrito de antemano, pero se permitió una fuga de diez hombres de los que no causan dolores de cabeza a los favoritos. En la cima de Monachil solo quedaban Ulissi y Marczynski en vanguardia, pero el Movistar se encargó de bajarles los humos.
A 5 de meta entraron los grandes en escena. El Astana descubrió sus cartas. Fuglsang y Nibali subían muy rápido. Nadie se movía. Sólo Nibali, que trató de largarse en dos ocasiones. En la primera contestó Horner, pero muy firme además. En un instante cambió de ritmo y se fue a la conquista de su segunda etapa.
Nibali insistió a dos de meta. Se fue disparado y dejó clavados a sus rivales. El escualo ganador del Giro apareció tarde, pero apareció. Despejó algunas dudas. Sigue siendo el principal favorito, si Valverde y Purito no dicen lo contrario. O Horner, que se lo sigue pasando en grande. De momento, se ríe vestido de rojo.