la estrella de la jornada | Alexander Tatarintsev. lateral ruso del ademar
«Antes de venir a León no me conocía nadie»
El lateral ruso del Ademar apunta a ser uno de los jugadores más resolutivos de la Liga . Llegó hace un año a León siendo un total desconocido. Venía del balonmano playa y a punto estuvo de volver a su país. Ahora, el ruso Tatarintsev es una de las claves del Ademar. Cinco goles en el último partido.
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Con 107 kilos de peso y 2,08 de altura, el lateral ruso del Ademar tiene un físico más propio del básket que del balonmano. Pero lo suyo no es la canasta. «Salvo en mi casa, nunca jugué al baloncesto», concede un Alexander Tatarintsev que, pese a su juventud —23 años— está llamado a convertirse en uno de los jugadores más resolutivos del equipo leonés e incluso de la Liga Asobal. No es nada torpe para su estatura, tampoco rehuye el trabajo (ayer tenía día libre y se presentó en el Palacio a fortalecerse en el gimnasio) y además de tener un potente lanzamiento ha demostrado también que posee buena visión para hacer pases.
Sin embargo sigue siendo el chaval humilde que llegó hace un año a León de la mano de Manolo Cadenas. «Yo no soy importante. Lo importante es el equipo. y el trabajo en equipo», concede con el limitado español que maneja.
Tiene un rol diferente y lo asume. En el nuevo Ademar todo el mundo está obligado a madurar a marchas forzadas. No hay tiempo para transiciones. «Este año es muy diferente para mí. El año pasado trabajaba mucho tiempo y apenas jugaba, ahora es distinto. Sigo trabajando mucho pero tengo muchos minutos. Este año mi tiro es muy importante para el equipo; el entrenador ha diseñado muchas jugadas para mí y ahora yo juego mucho más tiempo que la temporada pasada».
Su nombre ya tiene un prestigio en la liga y los entrenadores rivales saben ya que Tatarintsev es sinónimo de peligro. Pero él prefiere mantener los pies en el suelo. «Yo creo que todavía debo trabajar mucho para conseguir eso. Ahora tengo que mejorar como jugador; la Asobal es una liga fuerte con muchos jugadores buenos y está muy difícil para que yo pueda destacar todavía».
Su aclimatación a la ciudad y al equipo ha sido magnífica. Él ha puesto mucho de su parte y todo el mundo se ha volcado en ayudarle; máxime después de los problemas del año pasado con su visado que le retuvieron en Hungría y que a punto estuvieron de obligarle a regresar a Rusia. «Este año todo está perfecto. Tengo tarjeta para poder trabajar un año en España».
Le gusta León y se le nota. Originario de Stavropol, una ciudad pequeña en el sur de Rusia a ocho horas de Moscú, se ha hecho pronto un hueco. «La ciudad y el equipo están muy bien. Todos los jugadores ayudan tanto en el Palacio como fuera del Palacio. Cuando tengo algún problema muchas personas vienen a verme, a hablar conmigo y a ayudarme. La ciudad está muy bien, igual que la gente. Cuando jugamos en casa te sientes muy apoyado en el Palacio».
El Ademar ha sido su gran escaparate. El que le sacó del anonimato y le puso en la senda del deporte profesional. Hace un año era un desconocido y ahora ha entrado ya incluso en convocatorias de la selección rusa. «El Ademar es el equipo perfecto para eso. Hace un año cuando estaba en Rusia nadie sabía quien era Alex Tatarintsev y desde que estoy en el Ademar tengo un nombre en el balonmano, incluso he entrado ya en alguna convocatoria de la selección nacional de mi país. Todos los jugadores saben quien soy yo, he podido jugar en Europa el año pasado en Champions y ahora la Copa EHF».