UN SUEÑO QUE TRASPASA FRONTERAS Y CONTINENTES
De La Bañeza a África
Una treintena de niños reclaman a miles de kilómetros y al grito de ‘Circuito ya’ el trazado permanente para la ciudad. El vídeo está grabado por Roberto del Canto.
La reivindicación de un circuito permanente de velocidad para La Bañeza tiene un amplio recorrido en el tiempo.
Viejo anhelo para una ciudad que respira ambiente motero los 365 días al año y que tiene en el Gran Premio de Velocidad de agosto su máxima expresión, la reivindicación de un circuito permanente no sólo ha llegado a todos los puntos de la geografía nacional, también ha traspasado fronteras y... continentes.
Uno de esos últimos llamamientos para que la ciudad cuente con una instalación que por tradición, historia y afición se merece viene auspiciado por un bañezano, apasionado del motociclismo, deporte que llegó a practicar y competir, Roberto del Canto. Hermano del mecánico que llevó a Álex Márquez a brillar en el Nacional, Santiago del Canto, este apasionado de las motos grababa una pequeña joya videográfica de apenas un minuto en la que, en uno de sus viajes al continente africano, reunía a un grupo de niños que al unísono pronunciaban la frase «Circuito ya La Bañeza». Unas camisetas alusivas de esta petición contribuían también a dotar de esta grabación, que en las últimas semanas está circulando por las redes sociales, de un carácter entre festivo, alegre y colorido. La gracia con la que los niños gritan junto a Roberto el deseo de un cirtcuito para La Bañeza es también otro de los avales de un nuevo guiño al trazado permanente que en los últimos años sigue latente entre los aficionados aunque en cierto modo menos presente a nivel institucional. Los protagonistas de este ‘minicorto’, alejados a miles de kilómetros pero que en su boca también salían las palabras ‘circuito’ y ‘La Bañeza’, actores improvisados, son habitantes de una de las miles de aldeas en la que vivir es lo esencial. Una treintena de ellos al menos por un día vivieron de cerca una pasión que envuelve a miles de aficionados, la de las motos. A miles de kilómetros donde Roberto se trasladó para vivir en primera persona el trabajo de las oenegé con los más necesitados, el ‘Circuito ya La Bañeza’ se oyó de boca de estos niños que también dibujaron en carteles la misma reivindicación. Una sonrisa y la inocencia de su edad fueron el mejor regalo para Roberto que como miles de moteros se ha encargado que al menos esa llama del trazado permanente de velocidad no se apague y vuelva a hacerse un hueco entre las prioridades para el desarrollo de la zona.