La confirmación del fútbol leonés
Con deportividad ROBERTO CANURIA
Llegar a la última jornada con algo en juego siempre es interesante y sirve para mantener la intensidad, cualidad importante para el sprint final a realizar en la fase de ascenso. La ilusión y el poder soñar tienen mucho sentido siempre que existan posibilidades, y eso es lo que le está sucediendo al Atlético Astorga. El guión previsto se está cumpliendo desde el principio, ahora sólo falta ponerle la guinda. Conseguida la clasificación para la promoción, el terminar siendo campeón es un objetivo difícil cuando no se depende de uno, pero por lo menos hay que intentarlo. A partir del lunes comienza la hora de la verdad. Tras veintidós años de sequía, la oportunidad llega otra vez.
Otro representante de la provincia leonesa, el Atlético Bembibre, tras la bajas de jugadores durante la temporada ha pasado totalmente desapercibido en el segundo tercio de competición, conformándose en una posición media y cómoda en la tabla. Ser un conjunto que ha cambiado su identidad a través de su política deportiva debe servir para demostrar que puede hacer mucho más de lo realizado, ya que su experiencia está fuera de dudas.
La Bañeza, tras su regreso a la categoría, ha conseguido su objetivo de una manera más cómoda de lo inicialmente previsto. La sobriedad en el juego con gente muy joven, unido a la seriedad en el campo ha sabido formar un equipo muy compacto y sin fisuras con un equilibrio del aspecto defensivo con el ofensivo. La capacidad de reacción en momentos ciertamente complicados, así como la confianza demostrada han sido pilares básicos para salir de difíciles situaciones en partidos claves.
La Virgen del Camino ha sido un equipo que empezó muy fuerte y en el transcurrir de las jornadas se ha venido a menos hasta situarse en tierra de nadie a mitad de competición. La pésima segunda vuelta ha pesado mucho en el desenlace, donde la falta de concentración, motivación e intensidad han sido exponentes constantes en la parte final del campeonato. Es difícil mostrar interés cuando no luchas por ningún objetivo, pero la relajación no puede ser ni la mejor dinámica, ni el mejor compañero de viaje.