MUNDIAl DE BRASIL Selección española
España es diferente tras alcanzar la gloria
Cuatro años después de su título en Sudáfrica, la selección nacional es un equipo menos enérgico pero quizá más sabio.
Costa ha entrenado al mismo ritmo que sus compañeros.
Han pasado cuatro años y se nota. Puede que influyera que el viaje del lunes a Estados Unidos era en realidad una escala técnica en el camino de España hacia el Mundial, pero lo cierto es que el vuelo oficial de la selección fue muy diferente al de Sudáfrica. Digamos que más contenido y sereno. El pelotón de periodistas se ha visto reducido casi a la mitad, lo cual rebajó la electricidad estática, y hasta los mensajes del comandante del avión de Iberia ‘Rey Juan Carlos’ fueron menos enfáticos y entusiastas que los que se escucharon en el vuelo a Johannesburgo en 2010. Por otro lado, en la llegada al aeropuerto de Baltimore apenas una treintena de aficionados esperaron el lunes a los jugadores de ‘La Roja’, unos desconocidos para los funcionarios de aduanas estadounidenses, cuyas preocupaciones deportivas se centran estos días en la final de la NBA y en la temporada de béisbol. Aunque es probable que todo se agite un poco el domingo en el viaje a Brasil, el cambio de decorado es evidente. La carga de las expectativas es menos explosiva.
España es diferente. Es otro equipo, más viejo, puede que menos poderoso y enérgico pero quizá más sabio y clarividente. Ya no busca con una ansiedad agónica ser el rey del fútbol, como ocurría en Sudáfrica, sino defender su trono y completar la que sería la mayor proeza de la historia del fútbol. Es algo que saben perfectamente todos los jugadores de Vicente del Bosque, que para una empresa tan extraordinaria ha acabado optando por su vieja guardia, lo que ya le ha valido las primeras críticas. Y no hace falta decir que otras muchas están ahí, en la despensa de los airados, por si las cosas se tuercen. Hay que contar con ellas porque no tienen fecha de caducidad. Algunas, de hecho, se mantienen con su mismo efecto disolvente desde la derrota ante Suiza en Durban hace cuatro años.
Nadie duda de que el seleccionador ha sido continuista. Basta con observar una lista de 23 jugadores en la que 18 (y hubiesen sido 19 si no se lesiona Víctor Valdés) repiten del pasado Mundial. Lo importante es buscar las razones de una apuesta que muchos consideran demasiado conservadora. Quienes conocen bien a Vicente del Bosque lo tienen muy claro. La sensación de continuismo, dicen, hubiera sido mucho menor si las lesiones no hubiesen impedido convocar a Thiago y a Jesé, que eran dos fijos en la lista. Por otro lado, hay una serie de códigos tradicionales del fútbol que quizá no estén muy de moda en un deporte hiperprofesionalizado y cada vez más vacío de valores sentimentales, pero que el seleccionador sigue valorando mucho. Uno de ellos es que las grandes figuras del fútbol, si algo han merecido aparte de los títulos y el reconocimiento del público, es el privilegio de seguir combatiendo hasta el momento final de su derrota.