Todos los jugadores «arden en deseos» de sacarse la espina de la última derrota
La gran responsabilidad que ha tenido que asumir el equipo ha provocado un efecto inmediato, de fácil comprobación en los entrenamientos. El del domingo, por ejemplo, fue el más intenso con diferencia de todos los que ha realizado (al menos a puerta abierta) desde que ‘La Roja’ partió de Madrid el pasado 2 de junio. En la sesión saltaron chispas.
Todos los jugadores querían enviarle su mensaje particular al seleccionador. Los que jugaron frente a Holanda le dijeron que puede volver a confiar en ellos porque «arden en deseos» de sacarse la espina. Y los que no lo hicieron, que se merecen una oportunidad. No hace falta decir que el seleccionador, que continúa rumiando los cambios que introducirá mañana en el once, quedó muy satisfecho de la actitud de sus pupilos
Otro tema de conversación entre los jugadores, que este lunes por la tarde viajaron a Río de Janeiro, es la manera de afrontar el choque contra Chile. Y cuando hablamos de maneras no nos referimos al estilo, que esta selección no negocia por mucha matraca en sentido contrario que den algunos oportunistas cuando vienen mal dadas. Nos referimos a los goles. Los jugadores han hecho todas las cuentas posibles. De hecho, comenzaron a hacerlas cuando estaban todavía groguis por el K.O. de Holanda, en el mismo autobús que les llevó al aeropuerto de Salvador de Bahía.
Y saben que la victoria puede no ser suficiente, que tal vez sea necesario ganar por varios goles, como si se tratara de remontar un resultado muy adverso en una eliminatoria. El seleccionador, sin embargo, opta por mantener la calma. Quiere que su equipo se reencuentre con su juego de una forma natural y tiene miedo de la precipitación, de que la ansiedad haga que sus jugadores quieran marcar el segundo gol antes que el primero.