MUNDIAL DE CICLISMO DE PONFERRADA
Ponferrada baña en bronce mundial a Valverde
Kwiatkowski se cuelga el oro y Gerrans la plata
Kwiatkowski celebra con los brazos en alto su triunfo en el Mundial de Ponferrada. A su estela Valverde, que se colgó el bronce
Valverde era la gran baza de España en el Mundial de Ponferrada. Y el murciano cumplió. No pudo ser el oro pero sí un bronce que le sabe a gloria. El arcoiris se lo vistió Kwiatkowski.
Con tres bronces, los dos últimos consecutivos, y dos platas en su zurrón Alejandro Valverde quería más. Un oro para dar en el centro de la diana al sexto intento. Con un gran equipo a sus espaldas y en un momento de forma sobresaliente el Mundial de Ponferrada se presentaba como el mejor escenario posible para que el deseo se convirtiera en una feliz realidad.
Lo intentó pero se encontró con el polaco Kwiatkowski que en una cabalgada en solitario de casi ocho kilómetros se hacía con la porción más importante de gloria. Y con un Gerrans que en el sprint de los gallos mostraba su golpe de pedal. Sólo los dos pudieron con el murciano que vestía de bronce su actuación y la de los ocho compañeros de selección que trabajaron para que Alejandro, la mejor baza española, mantuviera su idilio con el podio mundialista. Tal vez el oro hubiera endulzado un poco más el pastel, pero en una carrera con demasiados pesos pesados acabar en los puestos de honor es ya un éxito.
Con la amenaza de la lluvia que hacía acto de presencia justo antes de que los 203 protagonistas de la prueba en línea hicieran acto de presencia en el arco de salida, el pelotón se mantuvo compacto. Sólo unos cientos de metros hasta que los actores secundarios, deseosos de contar con cierto protagonismo, empezaron a sacar la cabeza, a buscar una aventura que desembocó en un cuarteto de fugados: el colombiano Quintero, el lituano Savickas, el ucraniano Polivoda y el croata Kvasina.
Su aventura iba a durar un buen más de 170 kilómetros. Hasta 16 minutos iban a acumular de rédito con el pelotón. Pero cuando la voracidad del grupo empezaba a ser latente el horizonte de los cuatro escapados empezó a oscurecerse hasta ser neutralizados a poco más de 70 kilómetros para la meta. Antes lo había sido el griego Bouglas que en tierra de nadie intentó ocupar un lugar de protagonista. Apenas dos horas después del banderazo de salida la lluvia dejaba su lugar al sol. Y ahí el panorama de la carrera iba a variar de manera ostensible. Polonia, sabedora del buen momento de su líder Kwiatkowski, pasó a bloque a marcar el ritmo. Los poco más de 16 minutos eras excesivos. Y tal vez un riesgo para sus intereses.
Con ocho ciclistas marcando el paso la ventaja de Quintero, Kvasina, Polivoda y Savickas iba menguando de manera rápida. Eso sí, tampoco interesaba que la caza se produjera de manera rápida. Quedaba mucho trayecto por delante y la batalla, previsible, debía esperar al menos hasta las tres últimas vueltas. A las selecciones con mayores opciones no le interesaba quemar tan pronto sus naves. Uno de ellas, España, se mantenía expectante con sus nueve integrantes en la zona delantera, entre ellos Valverde y Purito.
Fue un poco antes cuando Italia pasaba al ataque ‘dinamitando’ el pelotón. El grupo empezó a romperse hasta quedar en la zona delantera, una vez ‘engullidos’ los cuatro fugados, 12 ciclistas, algunos de un alto peligro como Visconti, Caruso, Kennaugh y Tony Martin. La vigilancia por parte española corría a cargo de Dani Navarro. Martin lo intentó pero el ‘panzer’ era demasiado molesto para dejarle hacer de las suyas. Posteriormente fueron De Marchi, Gautier y Andersen los que buscaron el desgaste entre el resto de selecciones.
La carrera circulaba loca. Fue en ese momento cuando España pasaba a ejercer de selección dominante. A cada ataque respondía algún compañero de Valverde. El guión parecía amoldarse a los intereses de los de Mínguez. Pero no contaban con el ataque de Kwiatkowski descendiendo el alto de Confederación. El polaco se lanzó como un tiro a por el oro. Por detrás Valverde pasó al ataque. Fue cazado y posteriormente en un ataque de Purito lograba presentarse en meta con un reducido grupo de rivales. El ’arcoiris’ parecía imposible pero la plata o el bronce estaban a su alcance. Al final el tercer peldaño del podio fue su sitio. Kwiatkowski se hacía con el oro en solitario con un tiempo de 6h29:07 mientras que Gerrans se colgaba la plata a un segundo, el mismo tiempo de Valverde que mordía con gusto el bronce.