BALONMANO

El Naturhouse zarandea al Ademar

El equipo leonés cae con estrépito en el Palacio frente a un rival muy superior. Los de Dani Gordo claudicaron en todas las facetas del juego y acusaron la baja de Mikel, que tampoco estará en Suiza

Diego Piñeiro, el mejor de Abanca Ademar, intenta un lanzamiento desde seis metros ante la oposición del central del Naturhouse Víctor Vigo

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SERGIO C. ANUNCIBAY | LEÓN
León

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El Naturhouse pasó como un ciclón por el Palacio (21-33), igual que un viento huracanado que se cuela por la ventana de tu casa y barre todo lo que encuentra a su paso. Dejó al Abanca Ademar tocado, después de zarandearlo durante los sesenta minutos de un partido sin oposición, al menos del lado leonés.

A los de Dani Gordo no les funcionó ninguna de las variables que habían preparado para igualar las fuerzas ante un equipo que presenta la segunda mejor plantilla de la Asobal y que ayer destapó las carencias de un Ademar negado en ataque, más allá de los postes y del trabajo de Gómez Lite en portería, y demasiado débil en defensa, donde Leo Almeida, sobre todo, dio muchas facilidades en el eje central. Tampoco resolvió Dimitrievsky en esa posición, aunque el macedonio estuvo bastante menos tiempo en pista. No fue el equipo competitivo de otras citas, cuando la casta marista equilibra la balanza ante bloques mucho más potentes.

Sólo Diego Piñeiro, apoyado por Vejin y por un Joao que únicamente apareció en el segundo acto, se salva de la criba. No funcionó el juego con los extremos, ni el lanzamiento exterior, ni la portería, ni la defensa. Logroño campó por el Palacio a sus anchas, con un Juanín García infalible desde el extremo —acabó con nueve goles— y un Javi García que retrató desde el pivote a Leo Almeida.

La baja de Mikel Aguirrezabalaga reduce notablemente la fluidez ofensiva de un Ademar que sin el lateral de Zarautz, y frente a jugadores grandes como Garabaya y Petrus, se convierte en un equipo previsible, lento por momentos, incapaz de sacar rédito de los ataques posicionales. Faltan quilos.

Desde el primer minuto quedó claro que no iba a ser un compromiso sencillo. Logroño castigó a los locales con un parcial de 0-3 que ya perfilaba el fatal desenlace. Dani Gordo pidio el primer tiempo muerto a los cuatro minutos, cuando su equipo ya había cometido dos errores en ataque. Piñeiro, fajándose en seis metros, recortó distancias con un doblete (2-4), pero era sólo un espejismo. Gómez Lite frenaba cualquier intento de remontada y el Naturhouse batía a Biosca con relativa facilidad. Las diferencias crecieron hasta el 9-16 con el que llegaron al descanso.

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El guión no cambió tras el paso por los vestuarios. Es cierto que Abanca Ademar hizo varios goles al inicio, con otro doblete de Piñeiro, que se asociaba con Vega y Vejin. Pero Logroño respondía a cada una de las acometidas y ese intercambio de golpes perjudicó a los leoneses, que ya perdían de diez tantos (12-22) a los cinco minutos del segundo tiempo. Lo intentaron con Alberto Molina, que le imprimió algo más de velocidad al juego, pero sin mucho acierto. Tampoco resultaron Mellado y Rodrigo Pérez Arce en el avanzado. Y cuando el Ademar disfrutó de alguna superioridad no la aprovechó. Al final el contundente 21-33 evidencia las debilidades de un equipo aún en formación, varios peldaños por debajo del Naturhouse. El sábado, frente al Bern Muri suizo, tienen una nueva oportunidad de reivindicarse.