El Ademar rompe con su residencia
Apremiada por una deuda de unos 150.000 euros, la Fundación del club leonés y los Capuchinos acuerdan de mutuo acuerdo la rescisión del contrato de arrendamiento de sus instalaciones.
Imagen del edificio de los Hermanos Capuchinos que acoge la residencia de la Fundación Ademar en la calle Miguel Castaño.
Al final la ruptura entre la Fundación Ademar y su residencia de la calle Miguel Castaño ya es un hecho. Realmente era algo que se intuía desde hace tiempo pero fue ayer cuando el club hizo oficial que se deshace de la residencia y rompe una vinculación existente desde el año 2005, cuando presidía el club el malogrado Juan Arias.
Por medio de un escueto comunicado firmado por el presidente, Tano Franco, el club oficializó la ruptura: «El 27 de abril del año 2005 la Provincia de Castilla de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos (Padres Capuchinos), actualmente Provincia de Hermanos Menores Capuchinos de España, y la Fundación Club Balonmano Ademar León (Fundación), suscribieron un contrato de arrendamiento de empresa siendo el objeto del contrato, el arrendamiento del Colegio Menor y Residencia Universitaria, denominada San Francisco de Asís, sita en la C/ Alcalde Miguel Castaño, número 4 de León». «Ambas partes contratantes, Provincia de Hermanos Menores Capuchinos de España, arrendador, y la Fundación Club Balonmano Ademar León, arrendatario, han decidido de mutuo acuerdo rescindir el mencionado contrato».
La Fundación Ademar tiene una entidad jurídica propia (al margen del Ademar) aunque sus gestores son los actuales responsables del club leonés. Nació con el propósito de convertirse en un vivero para la cantera marista, reuniendo al mejor talento joven del país. En sus instalaciones estuvieron —por algún tiempo— jugadores como Montoro, Goñi, más recientemente el ruso Tatarintsev y en esta temporada el montenegrino Dimitrievski, Sin embargo, hace años que la residencia de la Fundación Ademar se había convertido en un problema para el club leonés por su costo y los escasos ingresos que genera. El número de residentes nunca ha sido el deseado ni el suficiente para producir beneficios.
De hecho, desde hace tiempo su mayor cota rentabilidad estaba en los peregrinos que pasan por la ciudad haciendo el Camino de Santiago. «Para ser rentable necesita al menos cuarenta residentes en la época en que no hay peregrinos y ahora tiene doce. Está claro que genera pérdidas», dijo Franco.
Así las cosas, estaba generando un roto en las arcas del club que la entidad presidida por Tano Franco ha optado por no asumir más. El presidente marista eludió en todo momento hablar de cifras aunque la deuda que ahora mismo tiene la Residencia y la Fundación puede cifrarse en torno a los 150.000 euros.
De esta cantidad, alrededor del setenta por ciento —algo más de 105.000 euros— corresponde a la renta que se debe a los Hermanos Capuchinos. El contrato firmado con los religiosos obliga al Ademar a pagarles por temporada 50.000 euros.
El resto de la deuda es de las nóminas de los trabajadores y una pequeña parte a proveedores. Actualmente en la residencia de la Fundación trabajan siete personas a quienes se deben dos nóminas y una paga extra, según ha podido conocer este periódico. Estos siete trabajadores pasarán a partir de ahora a depender de los Hermanos Capuchinos, que pasan de nuevo a tener el control de su edificio.