BALONMANO. MUNDIAL DE CATAR
Batalla de estilos por los cuartos
España tendrá que dar un paso al frente en defensa para frenar a Túnez, con una primera línea muy potente plagada de grandes cañoneros.
Maqueda celebra una acción frente a Catar, la anfitriona, en la fase de grupos.
La selección española de balonmano buscará hoy (19.00 horas, TDP) ante Túnez un puesto entre las ocho mejores del Mundial de Catar en un encuentro de octavos de final que enfrentará a dos conjuntos con una concepción totalmente distinta del juego.
Mientras que España, la vigente campeona del mundo, apuesta por un estilo más coral, en el que tienen un papel fundamental tanto el pivote como los extremos, Túnez basa su fortaleza en la potencia de una primera línea plagada de acreditados «cañoneros».
Una circunstancia que obligará a la defensa española a dar un nuevo paso en la continua progresión que ha mostrado desde el inicio del campeonato para proteger a sus porteros de los durísimos lanzamientos de los jugadores norteafricanos.
Violentos latigazos que ya conoce a la perfección el guardameta español Gonzalo Pérez de Vargas, que ya padeció la potencia de fuego de jugadores como los laterales Amine Bannour y Mosbah Sanai en los cuartos de final del Mundial júnior disputado en Grecia en 2011, en el que Túnez logró la medalla de bronce.
Los de Manolo Cadenas deberán realizar continuas salidas en defensa para evitar cómodas posiciones de lanzamiento, sin descuidar, eso sí, su espalda, donde se mueve a la perfección el veterano pivote Isaam Tej.
Un jugador al que tratarán de suministrar balones otras dos de las grandes estrellas del equipo tunecino, los centrales Abdelhak Ben Salah y Heykel Megannem, que, con casi 38 años, sigue poniendo el talento y la pausa necesaria al vigoroso juego de los norteafricanos.
Megannem es junto a Tej uno de los seis supervivientes, al igual que el técnico Sead Hasanefendic, del equipo que hizo historia en 2005 al alcanzar las semifinales del Mundial disputado en su país y en las que cayeron por 33-30 ante una selección española que acabó proclamándose campeona del mundo.
En aquel equipo norteafricano jugaba un papel estelar el lateral Wissam Hmam, máximo anotador de aquel torneo con 81 tantos, y hoy relegado a tareas defensivas ante la pujanza de jóvenes como Bannour y Sanai, al igual que el barcelonista Wael Jallouz, condenado en este Mundial a un segundo plano.
Igualmente exigido se verá el conjunto español en ataque. Los «hispanos» deberán mostrarse más fluidos que nunca para evitar sucumbir ante la fortaleza defensiva de un equipo tunecino que parece confundir con asiduidad la intensidad con un exceso de dureza.