Diario de León

Javier Orodea | jugador de la CULTURAL

«Me sentí el futbolista más feliz del mundo»

«Ojalá el crecimiento de la Cultural y el mío como jugador vayan de la mano». El fútbol tiene sueños. Javier Orodea cumplió el primero en la Cultural. Marcó sus dos primeros goles con la elástica leonesa. El muchacho que soñó en Nájera con ser un futbolista de los buenos va camino de ello. Al tiempo.

BRUNO MORENO

BRUNO MORENO

Ángel Fraguas
León

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Javier Orodea (Nájera, 1993) hizo realidad su primer sueño vestido de culturalista. No marcó su primer gol, sino que anotó dos de una tacada en tan sólo siete minutos. «Tenía muchas ganas de hacer un gol, pero sobre todo de ayudar al equipo. Estoy encantado en la Cultural», afirma.

—¿Soñó en alguna ocasión lo que le ocurrió el domingo?

—La verdad es que siempre piensas en marcar. Tenía muchísimas ganas de poder hacer gol y de poder ayudar al equipo. Salí y tuve la suerte de anotar dos goles. Estoy contentísimo. A ver si sigue la racha.

—¿Cuándo llegó a León pensó tener más minutos de los que ha tenido?

—Sabía que lo iba a tener difícil. Vengo de La Rioja, de jugar en Tercera División. No había salido nunca de mi tierra y era consciente de que iba a ser muy difícil jugar en Segunda B. Pero bueno, poco a poco. Con trabajo intento mejorar y poder ayudar al equipo.

—¿Con qué edad debutó en el Nájera en Tercera División?

—Hasta llegar a la Cultural jugué toda la vida en el Nájera. Me estrené en Tercera con dieciséis años. Además, ese año fue muy bonito porque ganamos la Liga. Solía promediar entre ocho y once goles por temporada. A ver si aquí en la Cultural tengo la suerte de hacer goles, porque servirán para que el equipo siga por esta buena línea que llevamos desde hace ya muchas jornadas.

—¿En cuántos partidos ha intervenido hasta la fecha con la Cultural?

—Debuté contra el Coruxo. Recuerdo que conseguimos un empate que coincidió cuando salí al campo, por lo que me sentí muy contento con el estreno. Después también jugué contra el Guijuelo, el Atlético Astorga, el Valladolid B, el Lealtad... En total en ocho o nueve partidos he tenido la ocasión de saltar al terreno de juego. Jugar me llena de satisfacción.

—Y el del domingo ante el Sporting B, ¿el de su alternativa?

—Sentí una felicidad insdescriptible. Me sentí el futbolista más feliz del mundo. Celebré los goles como si fuera la final de la Champions, porque tenía muchísimas ganas de meter mi primer gol, aunque después tuve la suerte de marcar dos.

—¿Qué sangre hay que tener en el área para anotar el primero de sus goles?

—Primero tengo que decir que no lo olvidaré nunca. Es el primer gol en Segunda B. La cogí en banda izquierda. Tras recibir de Gonzalo vi a Diego Peláez, que me dio una pared perfecta, y ya un poco escorado frente al portero tuve la suerte de poder meterla.

—¿Cómo dice que tuvo la suerte de poder meterla?¿Y para dar esa curva al balón en el área cómo lo hizo?

—La pegué con el interior de la pierna derecha con rosca y tuve la suerte de que pegó en el palo y entró.

—¿Y después cuando logró el segundo gol de su cuenta y el cuarto de la Cultural?

—Me volví loco. No me lo creía. Dos goles en diez minutos que jugué es perfecto. La felicidad fue inmensa.

—¿Se ve titular para el próximo partido frente al Avilés al no estar Aketxe por sanción?

—Todo lo tiene que decidir el entrenador. Si opta por ponerme, por mí perfecto. Yo trabajo día a día para jugar. Si lo decide el entrenador saldré a hacerlo lo mejor posible y a trabajar para regresar a León con los tres puntos.

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