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León se pone al rojo vivo

El Reino de León vivió una noche de lujo y vibró con el fútbol como hacía mucho tiempo que no se recordaba en el estadio

Las banderas siempre por delante

León

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Los grandes acontecimientos en León siempre dejan mella. Al deporte local le rodea siempre una peculiar ceremonia cada vez que se viste de gala, y fundidos todos a una, futbolistas y público hicieron gala de una particular colaboración que puso su punto álgido en cuanto Gerard Deulofeu puso patas arriba el Reino de León con sus acciones de genio, mago, malabarista y no sé que más calificativos con el balón en los pies. León enloqueció. La juventud se entregó de pleno a la tarea de enarbolar la bandera nacional, con las caras pintadas en múltiples casos, y con profusión de gritos y de colorido para la ocasión.

Los colores de la enseña nacional poblaron unas gradas que se volcaron al grito de ¡España, España, España!

A dos horas del comienzo del encuentro internacional de selecciones sub-21 se inició el runrún de noche grande para León y los leoneses. La ciudad cambió el carmesí de las tardes culturalistas por el rojo y gualda a dolor, hasta detrás de las esquinas, y con el torno de Osborne pegado al paño, que esta vez abandona la carretera para ir al campo. España llegó al coliseo del balompié local con expectación extraordinaria. Detrás de las puertas que separan a los curiosos de los artistas, el silencio se vuelve murmullo apenas un suspiro, el tiempo que tarda en cruzar la acera el bus, largo, ingente, como el tiempo que han estado haciendo cola extramuros los caza autógrafos, para comprobar al fin que no hay nada que rascar, y que la tarde alegrará como mucho en la vista lo que el bolígrafo no tiene trazas de conceder a la libreta de los recuerdos.

Ya en la grada del Reino de León, lo primero que se escuchó como un cañón fue el bombo de Magín, el amante del fútbol de León se enfundó el ‘12’ de España a la espalda para dar rienda suelta a su cuchara de madera que sonó en las cuatro esquinas de la ciudad. «Esto si es fútbol Magín», le exclamó más de uno en la grada.

El entusiasmo del público leonés se mantuvo durante todo el encuentro. La gran armonía futbolística que deleitó a todos los presentes por el sistema empleado por un Albert Celades que sigue al pie de la letra los ideales de la selección campeona del mundo. La estrella que lleva en el pecho la selección brilló ayer más que nunca sobre las camisetas de los Munir, Deulofeu, Denís Suárez y compañía.

Mientras tanto la afición de León se frotaba los ojos una y otra vez para comprobar que lo que estaba presenciando no correspondía a ningún sueño de rondos con un balón, sino que era una realidad que estaba sucediendo en el Reino de León.

Todos los asistentes gritaron, saltaron, se abrazaron... Y todo por el juego y la ambición de unos chicos que juegan de maravilla al fútbol. La Rojita dejó algo especial en la capital leonesa. Jugadores de toque y empeine de seda mantuvieron el brillo en los ojos a todos los niños de la cantera leonesa que asistieron al evento deportivo más que un mero encuentro de fútbol.

Fue un espectáculo ver sobre las gradas del Reino de León a todos los clubes que conforman la cantera leonesa gritar y animar a los que ya son unos ídolos.

Desde la grada, la selección de Celades tuvo el apoyo de los leoneses, que demandaron con su extraordinaria presencia en el campo que la ciudad necesita de un equipo de fútbol en la élite del fútbol nacional. Los leoneses están hartos de tragar miseria futbolística y cuando degustan lo bueno saben lo que se está cociendo.

La Rojita puso a León patas arriba porque desprende genialidad. Futbolistas de talento en sus botas que mantienen la intensidad y la alegría a una grada que ya no recordaba lo que era el fútbol de verdad.

El equipo de Albert Celades manifestó en León que tiene sabor a obrar otra hombrada y que el fútbol español está sano. Esta nueva generación que ayer dio lustre al Reino de León no va a pasar desapercibida. Su fútbol desprende un aroma de campeón. León lo vio y disfrutó con los colores de su país. Una noche plena de fútbol y de ambiente en las gradas. 10.000 leoneses quedaron prendados. Juego y ambiente de la mano. El Reino de León vivió una fiesta y vibró con la estrella del futuro, la siguiente que se alineará en el pecho.

Los chavales de la cantera leonesa animaron siempre. RAMIRO.

Mayores y pequeños no faltaron a la cita. RAMIRO.

Las camisetas rojas llenaron las gradas. RAMIRO.

Gestos de alegría con motivo de la presencia de la selección. RAMIRO.

 

Los gritos de ánimo siempre en la garganta. RAMIRO.

Los carteles anunciando mensajes a los jugadores. RAMIRO.

Los recogepelotas piden la camiseta a Samu Castillejo. RAMIRO.

El Frente Mansillés no faltó a la cita con la selección española. RAMIRO.

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Petición a Deulofeu ciertamente interesante por parte de un aficionado. RAMIRO.