Premio a la valentía Luis enrique

Un Barça espeso sufría con un pírrico 1-0 pero Luis Enrique arriesgó con Pedro, autor de un golazo de chilena.

Los jugadores del Barça, con Messi y Neymar, celebran el gol del brasileño a la Real.

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P. RÍOS | BARCELONA
León

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Sin chispa, sufriendo en algunos momentos, muy lejos de las inmejorables sensaciones transmitidas en los últimos días. El Barça que se enfrentó a la Real Sociedad no fue el que maravilló ante el Bayern, ni Messi se pareció en nada al mejor jugador del mundo que lideró el 3-0 en la ida de la semifinal de la Liga de Campeones, pero los goles de Neymar y Pedro (2-0 al final) bastaron para ganar tres puntos de oro que acercan al equipo azulgrana al título de Liga. Un trofeo que ya casi acarician, por más que les quede la visita teóricamente peliaguda al Vicente Calderón.

Estaba claro que iba a pasar factura la paliza física de un encuentro tan intenso y emocional como el del pasado miércoles. Pero ante la Real la Liga estaba en juego, sólo valía la victoria y había que darlo todo. Sobre todo, se trataba de jugar el choque con paciencia, sin errores atrás que obligasen a la heroica y pudieran provocar un ataque de nervios.

Luis Enrique, consciente de las dificultades y del cansancio acumulado, ya no convocó a l croata Rakitic y sentó de inicio a Ter Stegen, Busquets, Iniesta y Alba, todos ellos titulares ante el Bayern. Entraron Bravo, titular en la Liga, Bartra, Adriano, Xavi y Rafinha. Buscó el técnico frescura en la defensa y en la media, pero no en la delantera, donde el tridente es intocable desde que se armó un lío monumental hace justo una vuelta en Anoeta, a la vuelta de las vacaciones navideñas. Y pudo costar caro el riesgo asumido por el preparador culé, ya que Messi y Luis Suárez no tuvieron la luz necesaria para un encuentro de tanta trascendencia. Estaban fundidos. Neymar fue el que mejor condición física mostró en la tripleta ofensiva y quizás por ello fue el que encarriló la victoria en el 50’ con un cabezazo precedido de un mal despeje de Mikel González tras centro de Messi. El 1-0 acababa con la resistencia de un portero que dará que hablar, el argentino Rulli, y que en la primera parte había evitado dos goles de Messi y Neymar, mientras que Luis Suárez envió fuera dos cabezazos en inmejorable posición.

El Barça había sido mejor hasta ese 1-0, pero con un ritmo que no transmitía precisamente alegría entre una hinchada azulgrana con tendencia histórica al victimismo. La Real, solidaria entre líneas, bien armada en defensa, intentaba salir a la contra con bastantes jugadores. Tras el 1-0, curiosamente, el Barça perdió fuelle y ni la entrada de Busquets e Iniesta se lo devolvió. La Real comenzó a combinar con criterio y a merodear el área azulgrana, pero nunca golpeó, sólo insinuó.

Luis Enrique, viendo que aquello se complicaba, dio entrada a Pedro con osadía porque el delantero canario no sustituyó a Messi, Suárez o Neymar, sino que reemplazó a Rafinha, un centrocampista. El técnico azulgrana prefirió buscar el 2-0 con un 4-2-4 a defender el 1-0. Y tuvo premio porque Pedro se sacó de la chistera una sensacional chilena que cerró el encuentro. Muy celebrado el golazo del tinerfeño, que ha sabido sufrir en silencio, sin un mal gesto hacia el técnico o sus propios compañeros, un curso en el que no ha contado mucho.

«No he visto peligrar el partido»

El entrenador del Barcelona, Luis Enrique Martínez, se mostró feliz y confiado después de la victoria de su equipo sobre la Real Sociedad

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«No he visto peligrar el partido, pero sí tenía su dificultad. A nivel físico, he visto al equipo muy bien. Hemos estado bien dentro de lo que es estos partidos ya que el rival está muy bien organizado. Fue un partido muy completo en todos los sentidos», manifestó.