en manos del presidente
No le tiembla el pulso
Todos asumen que la decisión dependerá de Florentino Pérez, que nunca valoró excesivamente el trabajo de los entrenadores y no le tembló el pulso cuando consideró que debía sustituirlos. Incluso ganando títulos, como sucedió en 2003 cuando tras dos Champions y dos Ligas en cuatro campañas, en las que accedió a semifinales de Champions, fue destitudo Vicente del Bosque nada más conseguir el título de Liga para que aterrizase Carlos Queiroz, en lo que definió «como un paso hacia la modernidad», pese a la opinión contraria de aquella plantilla liderada por un Fernando Hierro que también salió junto al técnico. Realmente Pérez consideraba que «el modelo de Zidane y Pavones» era la clave del éxito blanco.