EX ENTRENADOR DEL CLEBA

«Me voy tranquilo, todo lo que he hecho ha sido por el bien del club y del equipo»

Javier Callejo ha «tenido que desdoblarse» durante estos dos años para amortiguar las carencias de un Cleba que prácticamente no tiene infraestructura. «Desde colocar las vallas publicitarias hasta encontrar un patrocinador». Y ha sido capaz de dejar al equipo en la máxima categoría. Pero los méritos no han sido suficientes. Sale del club tras dos temporadas como primer técnico

El entrenador leonés Javier Callejo, ayer, en la plaza de Regla

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SERGIO C. ANUNCIBAY | LEÓN
León

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Javier Callejo sale del Cleba «satisfecho». Ha dejado al equipo en la División de Honor y eso que no lo ha tenido fácil. Perdió a diez jugadoras del año pasado y ha dirigido a una plantilla marcada por la juventud y la falta de experiencia. Intuía desde hace mes y medio que la directiva no quería renovarle, pero, aún así, le sorprenden los motivos, sobre todo porque deportivamente ha cumplido con la salvación.

—¿Qué balance hace de estas dos temporadas?

—Las notas tienen que venir de fuera, pero pienso que han sido dos años buenos porque hemos cumplido el objetivo de la permanencia y eso era lo principal. Me quedo con que hemos ido de menos a más, en las dos temporadas, con una primera vuelta en la que nos costaba mucho sacar los puntos y una segunda con mejores resultados. A nivel personal es muy importante ver como el equipo mejora con el trabajo de todos.

—No ha sido fácil.

—Sobre todo este año, al principio, fue muy complicado. En pretemporada casi éramos más técnicos y directivos que jugadoras. Después llegó el fichaje de Lito Elina y la posibilidad de incorporar a Gisele. Además, las juveniles, cuatro esta temporada, dieron un paso hacia adelante y nos han ayudado mucho. Hubo diez bajas en verano y, con esas premisas, era normal que con el tiempo fuéramos hacia arriba. En la temporada anterior la complicación vino porque era mi primer año y tenía que aprender muchas cosas.

—Y el problema añadido de los impagos.

—Sí que hemos notado esa dificultad en esta temporada. Hemos tenido el problema de los cobros desde el principio y eso se nota. Cuesta más motivarte y motivar a las jugadoras, aunque sólo sean cuatro o cinco las que cobran. Ha sido duro, pero el deporte es algo que nos apasiona a todos y nunca piensas en dejarlo o en rendir por debajo del máximo que puedes dar.

—¿En qué ha cambiado como técnico?

—Nunca había entrenado a un equipo femenino y ahora tengo esa experiencia. No es que sea ni mejor ni peor, pero es distinto, aunque el deporte y la forma de entrenar sean la misma. Cambia la manera de dirigirte a las jugadoras, de tratarlas. He cogido experiencia en la élite y con eso me quedo.

—La salvación no ha servido para que le renueven. ¿Le sorprendió esa decisión?

—Podía intuirlo, no por conversaciones, pero sí por detalles que he visto durante el último mes y medio. No entro en si los motivos que me dan para no renovarme son correctos, pero lo que está claro es que deportivamente el equipo ha estado donde tiene que estar. Todo lo que hay detrás de ese objetivo no se ha valorado. Yo estoy satisfecho con el trabajo.

—Entiendo que no le han convencido las justificaciones.

—No te pueden convencer porque estas cosas no suelen ocurrir en la profesión. Lo importante era la permanencia y la hemos conseguido.

—¿Ni si quiera le hicieron una propuesta, aunque fuera con una rebaja sustancial del sueldo?

—No me hicieron ninguna oferta.

—¿Ha tenido algún problema con las jugadoras?

—Con ninguna. Sé que en la relación jugadora/entrenador siempre hay sus más y sus menos, pero lo hemos sabido llevar bien. No ha habido ningún desencuentro. Si el equipo ha competido hasta el final, sacando puntos cuando ya no había nada en juego es porque hay un trabajo detrás y un respeto por ese trabajo. Por mi parte no tengo ningún problema y tampoco creo que lo tengan ellas.

—¿Cuál ha sido el mejor momento de estos dos años?

—Recuerdo con muchísima alegría la primera victoria en casa, la temporada anterior, que costó mucho. No llegó hasta noviembre, frente a Valencia en el Palacio. La gente estaba muy nerviosa porque nos veíamos abajo en la clasificación y lo recuerdo como un momento muy bueno.

—¿El peor?

—Cuando me comunican que no sigo. Hemos tenido momentos malos, con derrotas que duelen mucho, pero, como profesionales que somos del deporte, las aceptamos y a partir del lunes, tras poner las ideas en orden, nos centramos en el siguiente partido. Cuesta más asumir que ya no cuentan contigo porque es algo a lo que no estás acostumbrado?

—¿Se arrepiente de algo?

—No. Tengo la cabeza muy tranquila. Todo lo que he hecho ha sido por el bien del club, incluso anteponiéndolo al equipo. El Cleba es una entidad con una infraestructura mínima y te tienes que desdoblar en muchísimas otras cosas, no sólo a nivel deportivo. He ayudado en todo, desde poner las vallas en el Palacio a buscar un patrocinador. Siempre he pensado en el bien del club.

—La directiva habla de rejuvenecer la plantilla. ¿Goza de buena salud la cantera del Cleba?

—Las cuatro juveniles que están en el primer equipo (Tati, María, Patricia y Cristina) pertenecen a una generación de mucha calidad. Lo único que necesitan son minutos. Por abajo, quizá las cadetes estén bien en cuanto al número de jugadoras pero en infantiles sólo hay siete niñas y así es complicado. El club tendría que trabajar muchísimo con la base porque ese es el sustento para el futuro.

—¿Qué expectativas tiene?

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—Quiero poner la cabeza en orden, dejar pasar un tiempo prudencial. Estoy abierto a cualquier tipo de oferta, bien sea a nivel local, nacional o incluso en el extranjero. Lo que tengo claro es que de una manera u otra seguiré vinculado al balonmano.