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Exhibición culé en el Bernabéu
El Barça arrolla al Madrid con un 0-4 incontestable, con tantos de Neymar, un golazo de Iniesta y doblete de Suárez. Gritos de ‘¡Florentino dimisión!’ contra un equipo que no sufría un revés así desde mayo de 2009.

Andrés Iniesta celebra la consecución del tercer gol del Barça, mientras los madridistas Modric, Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo se muestran abatidos al fondo.
El Barcelona aplastó al Real Madrid en el Bernabéu (0-4), que silbó a sus propios jugadores y mostró pañuelos ya desde la primera mitad descontento con el equipo de un Rafa Benítez que sale muy tocado y solicitó la dimisión de su presidente con gritos de ‘Florentino dimisión’. El repaso fue de los que quedará en la retina, incluso superior al día de los aplausos al Ronaldinho y muy cerca del recordado 2-6 de Guardiola en mayo de 2009.
Quizá sea más meritorio, no sólo porque su rival mostró más alma y corazón sino porque llegó sin necesidad de que Leo Messi, que salía de una lesión, fuese titular. Sólo compareció en la media hora final, cuando el marcador ya era 0-3.
El Real Madrid fue una caricatura y eso que Benítez sacó posiblemente su once más ofensivo en años, con la ‘BBC’ y James en el medio junto a Kroos y Modric. Los mismos seis estiletes que utilizaba Ancelotti, pero el equipo no se pareció en nada al del italiano, que hace algo más de un año tumbó a casi los mismos once de Luis Enrique. El once del madrileño transmitió una nula sensación como colectivo, sin saber cómo ejecutar el plan. Quizá porque no era el esperado. Cuando desde bien pronto estuvo por detrás en el marcador se mostró aturdido mentalmente, impotente, incapaz de reaccionar ante un Barcelona que siempre tuvo el balón y disfrutó con él.
Sergi Roberto ocupó la plaza de Messi y la superioridad en el centro del campo permitió garantizarse el control del juego frente un rival aferrado a lo táctico. El 0-1 llegó en una de esas largas combinaciones que realizó el bloque azulgrana. Sergi Roberto asistió al espacio viendo Varane rompía el fuera de juego y permitió el lujazo de Luis Suárez. En carrera, según le llegaba, y con el exterior del pie diestro la certificó junto a la base del poste.
Tras el gol, se esperaba una reacción blanca pero no llegó.
Después, Sergi Roberto, que se asociaba e incluso pisaba área, tuvo el 0-2 dentro del área pero remató alto en el punto de penalti una buena acción colectiva con asistencia entre Iniesta y Rakitic. Empezó el runrún de desaprobación de la grada, pero entonces tuvo Luis Enrique que variar su plan, ese que le estaba funcionando, antes de la media hora por una lesión de Mascherano. La entrada de Mathieu no cambió ni sistemas ni jugadores de puestos.
En el Madrid no funcionaba nada. Nunca tenía la pelota y tampoco corría si la recuperaba. Gritos y pañuelos al descanso Marcelo con la cabeza evitó el 0-3 al filo del descanso, un resultado que hubiese hecho justicia al juego visitante y al ridículo local. Eso sí, no los pañuelos con los que se despidió al equipo y los gritos de ‘Florentino dimisión’ que se escucharon de modo claro por primera vez. Al final del encuentro, con 0-4, subió aún más decibelios.
Tras el descanso, el Barça, andando, manejaba a su antojo el duelo. Y logró otro tanto más por medio de Iniesta, un golazo.
Luis Suárez hizo el cuarto y el Bernabéu le dedicó una pitada y pañolada terrible a Rafa Benítez. La hinchada local se llevó un disgusto superior incluso al 2-6 de mayo de 2009. En suma, exhibición culé ante un pobre Madrid.