FÚTBOL

La ansiedad pasa excesiva factura

El equipo maragato, desaparecido en ataque, no puede pasar del empate ante un conjunto navarro muy expeditivo y ordenado en defensa

Uxío, que realizó un trabajo de contención espléndido en su debut como titular ante su afición, corta la penetración de un jugador del equipo navarro. JESÚS F. SALVADORES

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León

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Atlético Astorga 0 - CD Izarra 0

ROBERTO ARIAS | ASTORGA

El Atlético Astorga no pudo encadenar su tercera victoria consecutiva por vez primera esta temporada tras ceder un empate sin goles (0-0) frente al Izarra, en un partido que no pasará a la historia por el buen juego desplegado, ya que el mismo resultó espeso entre dos equipos sin apenas ideas ofensivas y más pendientes de no perder que de ganar, siendo el resultado final el lógico y consecuente ante el escaso fútbol desplegado por ambos rivales.

Desde el pitido inicial ya se vió lo que podía deparar el encuentro. El local, impotente para romper el entramado defensivo de los navarros, y el visitante, con una línea de contención de cinco jugadores y jugando al ‘patadón’ ante cualquier intento de llegada de los leoneses.

El Atlético Astorga, tan brillante otras tardes en su fútbol de ataque, se estrellaba una y otra vez con la defensa navarra. Tan sólo Diego daba muestras de su calidad con algún intento de penetración, primero por la banda derecha de su ataque y después por la izquierda, pero quedaba sólo en eso.

Iago Beceiro tampoco se encontraba cómodo sobre el rectángulo de juego, mostrándose en esta ocasión poco participativo, sin presionar la línea de salida visitante y sin apenas trabajar en defensa. Para colmo, Juanpa apenas intentaba el desborde por su banda, mientras Roberto Puente se veía obligado a bajar hasta casi la línea defensiva de su equipo para recibir balones.

Con estos condicionantes y con Bandera retrasado a la posición de medio centro el cancerbero Aitor Navarro era prácticamente un espectador de lujo, lo mismo que Pulpo Romero en el equipo local, porque el Izarra apenas traspasó la línea divisoria del terreno de juego, lo que propició que al descanso se llegara con el empate inicial y, lo que es peor, con un bagaje ofensivo para olvidar.

TODO SIGUIÓ IGUAL

Tras el paso por vestuarios todo siguió igual, aunque ahora el Atlético Astorga intentaba acercarse a los dominios de Aitor Navarro, pero de nuevo volvieron a faltar las ideas. Los locales no eran capaces de crear superioridad en banda, y lo que podía ser una fórmula para abrir la sólida y ordenada defensa navarra, el remate exterior para crear inseguridad, también brillaba por su ausencia, porque en las escasas ocasiones que llegaban a la frontal del área de penalti visitante el ataque local se diluía en un exceso de pases en corto sin peligro que los navarros despejaban sin mayores problemas.

Paulino Martínez, que se había visto obligado a dar entrada a David Uña por Antonio, decidió introducir una variante táctica para tratar de dar mayor mordiente a su equipo, retirando a Juanpa para dar entrada al debutante Taranilla en su regreso a casa, adelantando la posición de Bandera a la punta de ataque, desplazando a Iago Beceiro a la banda, alternando su posición con Puente, y poniendo de mediocentro al recién incorporado, pero la situació no varió porque de nuevo el ataque de los verdes se estrellaba con la ‘muralla’ blanquiazul.

En la recta final decidió el técnico manchego ‘quemar sus naves’ metiendo a Saúl por Diego, que en la recta final del encuentro había desaparecido, para dar más libertad de movimientos a Taranilla, permitiendo una mayor presencia en terreno contrario, aunque de nuevo la falta de ideas para superar la zaga rival seguía siendo su mayor problema.

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Ni los intentos de penetrar por las bandas, ni el juego interior es busca de abrir brecha en el eje de la zaga rival daban resultado y, para colmo mayor, el equipo verde no existía en los lanzamientos lejanos, y aunque en los últimos minutos Bandera disfrutó de una buena ocasión, también es cierto que Cabrera dispuso de la mejor oportunidad del partido para haber inclinado la balanza a favor del Izarra, pero su remate en vaselina con Romero ya batido se estrelló en la parte superior del larguero de la portería maragata.