La temporada arranca turbia
Si las previsiones meteorológicas no desafinan, este domingo, cuando empieza la campaña truchera, vendrá marcado por el viento, los ríos altos y el agua fría.
Un pescador disfruta de la jornada durante la temporada anterior. JESÚS F. SALVADORES
pedro vizcay | león
El comienzo de la temporada de pesca en León, el próximo domingo, si las previsiones meteorológicas no se equivocan, vendrá marcado por un día ventoso y frío, con rachas de lluvia intermitentes. A lo largo de toda la semana ha predominado el mal tiempo, volvió a nevar el jueves y, pese a que se han producido fuertes heladas en la montaña, los ríos no se han normalizado y, en general, discurren con las aguas muy frías y canosas, bastante desfavorables para la pesca.
No se salvan de esta situación los ríos regulados, pues los embalses, al límite de seguridad del 90 por ciento, están soltando toda el agua que reciben e incluso más. Así el Órbigo desembalsaba en estos días 40 m3/seg. cantidad superior a la que acostumbra a desembalsarse en plena temporada de riego. Pescar en estas condiciones resulta muy difícil cuando no imposible. Además de la dificultad que supone no ya vadear, sino simplemente acercarse a la orilla, las truchas apenas tienen actividad y, la poca que tienen, se reduce a escasos minutos en la eclosión del medio día. En contra de lo que muchos aficionados piensan las aguas muy frías contienen poco oxígeno disuelto y los peces no pueden realizar esfuerzos, como el mantenerse mucho tiempo en las posturas de superficie. Pegadas al fondo, y dispuestas a consumir poca energía, será mucho más difícil conseguir que piquen. Por otra parte el proceso digestivo se ralentiza y tampoco sentirán la necesidad de alimentarse.
Para el aficionado leonés que conoce la geografía fluvial, la elección del tramo donde pescar resulta más sencilla que para el foráneo. Si las condiciones no cambian desde hoy viernes al domingo me atrevo a dar el siguiente consejo: irse al Bierzo donde el régimen de los ríos el mas pluvial que nival o a los ríos que no se alimentan de la cordillera Cantábrica como el Duerna o el Eria, que suelen pescarse muy bien a comienzos de temporada. El río Cea, que suele pescarse bien al principio, discurre con mucho caudal y aguas canosas. Con esta situación no serán numerosos los aficionados que se acerquen a los ríos, aunque solo sea para llenar de oxígeno los pulmones y disfrutar de los maravillosos paisajes que estos entornos fluviales siguen deparando. Si además se consigue pescar alguna trucha mucho mejor, pero si no es así una buena merienda siempre arregla una mala jornada.
Y vuelve la polémica (la verdad es que nunca terminó) sobre la vigente Ley de Pesca de Castilla y León. Quienes prometieron derogarla caso de tener votos suficientes no los han conseguido, pero siguen manteniendo la misma posición. Tal vez ha llegado el momento de realizar un debate sereno y riguroso sobre la situación de los ríos y las truchas y la necesidad de legislar contando con los colectivos implicados y no siguiendo las opiniones de una minoría interesada aunque muy influyente.
La pesca no es solamente un recurso económico, sino también un bien social. En la provincia de León la tradición pesquera estaba profundamente arraigada, especialmente en las poblaciones ribereñas. Si algo ha puesto de manifiesto la mencionada Ley ha sido el desarraigo de esta tradición ancestral. La pesca sin muerte es una opción respetable, pero no lo es menos la pesca tradicional. Y con 3.000 kilómetros de cursos trucheros hay sitio para todos.