la clave
Un arbitraje desequilibrante
Clos Gómez, el árbitro del partido, concedió el primer gol del Barcelona tras una posible falta al portero visitante de Suárez, que también marcó el segundo en fuera de juego y pitó tres penaltis contra el Sponting, de los que sólo fue claro el de las manos de Canella. Una actuación en suma que contribuyó a la goleada y a acabar desquiciando al Spórting.