ÉRIKA VILLAÉCIJA
«En Londres fui diploma, ahora toca una medalla»
CUARTOS JUEGOS Y DESPEDIDA. Érika vivirá en Río su cuarta presencia olímpica. Para la cepedana será además la última en unos Juegos ya que a final de año dirá adiós a un trayecto jalonado de éxitos a los que quiere poner el colofón con una medalla, si es el oro mejor. Hace cuatro años en Londres fue diploma y en Brasil aspira a mejorar su actuación. Calidad y experiencia son sus avales en los 10 kilómetros de aguas abiertas que disputará el día 15.
La cepedana afronta en Río sus cuartos Juegos Olímpicos, los segundos en la disciplina de aguas abiertas en las que será la única repres
MIGUEL ÁNGEL TRANCA | LeÓN
Toda una vida entre agua, compitiendo por retos importantes, se merece tener un punto y final acorde a toda una campeona. Y Érika Villaécija lo es. Por eso en Río tratará de ponerle la guinda a su excelso palmarés subiendo al podio en los 10 Kilómetros en aguas abiertas. Incluso en lo más alto. «Es para lo que me he preparado», confiesa. En su cuarta presencia en los Juegos, la segunda en aguas abiertas, apuesta por lo máximo. Hace cuatro años fue séptima consiguiendo el diploma pero ahora su objetivo es más importante. Eso sí, es consciente de la dificultad que representa, pero también de sus posibilidades tras ganarse brillantemente la plaza en el Preolímpico de Portugal.
«No pienso en otra cosa que en una medalla. Y ojalá sea de oro. En Londres fui diploma y cuatro años después, con más experiencia y una adaptación mejor a la distancia, creo que puedo optar a mucho más», precisa la nadadora de Cogorderos para la que «la oportunidad de medalla me llega cuatro años más tarde y no quiero desaprovecharla. Además, sería un bonito regalo en mi despedida de los Juegos y en el año en el que diré adiós a la alta competición».
Para Érika el hecho de que vayan pasando los años y se haya planteado pruebas con distancias más largas (ha sido durante muchos años la reina de los 800 y 1.500 libres en la piscina) no supone que sus retos sean menos importantes. «Es cierto que ahora notas que la fase de recuperación a los esfuerzos es mayor y que los entrenamientos te pueden costar algo más, pero también en el lado positivo he ganado en experiencia y das mayor importancia a la preparación. Por eso me veo capacitada en Río para luchar por las medallas. Además es una distancia que me gusta y a la que le he cogido el truco».
La puja por las preseas y en especial por el oro va a ser reñida. La cepedana lo sabe pero también que «si no cometo errores puedo estar adelante. Precisamente la experiencia te da ese plus de aprender de lo que has hecho mal o no del todo bien. Lo importante es estar atenta y rápida en la salida y colocarte bien, en la zona delantera. En la prueba vamos a estar 25 nadadoras y si te quedas encerrada o detrás a lo mejor te imposibilita remontar en el momento adecuado. Estando delante también evitas muchos golpes que pueden lastrar tu rendimiento. Luego tocará el tramo final y ahí, como nadadora que vengo de la piscina y que ha probado pruebas rápidas, tendré que darlo todo, el cien por cien, y lanzarme por el triunfo».
Para Villaécija una medalla en Río sería «el mejor colofón a un año que está resultando muy emotivo para mí. Es el de mi retirada y quiero que sea especial. Por eso lograr un puesto en el podio en los Juegos sería maravilloso. Es cierto que será en el Nacional de Sabadell cuando diga basta pero considero que no hay nada mejor que un lugar de honor en Río para poner la guinda a tantos años en la natación, compitiendo y entrenando».
Precisamente la nadadora de Cogorderos remarca que una competición como los Juegos es siempre muy especial. «Para mí la ilusión es la máxima. Además, en su momento creía que en Londres iba a disputar mis últimas olimpiadas pero gracias al trabajo y el apoyo de quienes me rodean he podido ampliar ese camino en la alta competición otros cuatro años más. Eso sí, la decisión está tomada y ahora lo que queda es que todo ese trabajo de los últimos años encaminado a Río dé sus frutos».
No obstante, hasta el Preolímpico no se ganaba la plaza, la única para España, tras superar a la otra rival por ese objetivo, Mireia Belmonte. «El pasado año en el Mundial de Kazán no salieron las cosas como esperaba y tuve que ganarme la plaza para los Juegos en el Preolímpico. Sabía que podía lograrlo pero no fue nada fácil. Me he preparado a conciencia y los resultados han ido llegando. Prueba de ello es que en la Copa del Mundo de este año he sido la mejor española. Confiaba en llegar a Río pero en cada carrera pueden pasar muchas cosas, en algunos casos inesperadas y de forma negativa. Por eso hasta que no llegué a meta no me vi en los Juegos, a pesar de que ya en el tramo final la situación era bastante favorable».
Villaécija se ha preparado a conciencia para brillar. ERIC ALONSO
La leonesa no descarta el podio en una prueba muy abierta. E. ALONSO
Mirando hacia atrás, Érika considera que la presencia en la que será su cuarta experiencia olímpica no ha resultado fácil. «Durante muchos años he tenido a la piscina como mi hábitat. El pasar a las aguas abiertas ha tenido su proceso de adaptación y en cierto modo su dificultad aunque el cambio de chip ha sido bueno porque también en esta disciplina me están saliendo las cosas». Villaécija también remarca que una medalla en los Juegos supondría cerrar el círculo de éxitos en las competiciones más importantes a nivel internacional. Mundial y Europeo, además de un Nacional en el que ha conseguido más de 50 oros, han tenido a la leonesa como protagonista.
Y ahora tocan unos Juegos en los que también ha sido una nadadora destacada, aunque hasta ahora no ha podido subirse al podio. «La medalla olímpica es la única que todavía no he ganado. Y yo soy muy cabezona e iré a por todas en la carrera del día 15. No he luchado tanto para conformarme con sólo estar, quiero luchar por lo máximo y eso es colgarme una medalla. Y no descarto el oro».
Para ello tendrá que luchar a tope ante otras 24 rivales entre las que destaca a la francesa Muller y a la holandesa Van Rouwendall, oro y plata en el Mundial del pasado año. Serán las rivales a batir aunque no las únicas. En esa nómina de nadadoras cualificadas para luchar junto a Érika por los puestos de honor y las preseas también incluye a la italiana Bruni y a las dos brasileñas, Cunha y Okimoto, sin olvidarse de otras rivales que también pueden estar adelante y ponerle las cosas complicadas para que la de Cogorderos logre su objetivo».
«Hay muchas y muy cualificadas nadadoras para luchar por el podio. Yo soy una de ellas pero la competición es tan exigente que lo mismo estás arriba del todo como que te puedes quedar incluso sin un puesto de diploma. Vamos a estar todas bastante igualadas en una carrera que veo muy rápida desde la misma salida. Por eso tendré que estar muy atenta para no ceder terreno y segundos que luego te pueden pasar factura y alejarte del objetivo por el que estoy en los Juegos, una medalla», precisa la nadadora cepedana, que si logra el éxito en Brasil tendrá muchas dedicatorias. «Es tanta gente a la que tendré en mi mente, desde mis padres y hermano a toda la familia, amigos y a todos los que me han apoyado tanto estos años, en los momentos buenos y también en los malos. En mi recuerdo también estarán personas que ya no tengo a mi lado como mis abuelos, pero que también han luchado codo con codo conmigo para que llegue a este final del trayecto. Cogorderos, La Cepeda y León también estarán en mis pensamientos aunque lo primero que debo hacer es nadar y en este caso hacerlo de la mejor manera posible para que tanto trabajo y esfuerzo tenga la recompensa de una medalla».
Aunque aún faltan unos días para que Érika Villaécija salte a las aguas de Copacabana para hacer realidad su sueño, la nadadora de Cogorderos ya ha dibujado en su mente la estrategia que debe seguir en la prueba del día 15. «No sólo depende de una el poder estar arriba. También existen otros condicionantes que no dependen de ti, desde tus rivales hasta las condiciones del agua e incluso el como te encuentres a la hora de afrontar la prueba. Muchas veces estás perfecta pero en el momento y hora de la verdad tu cuerpo no responde como quieres. Eso sí, en todo lo que depende de mí ya he elaborado una estrategia que espero que me dé el resultado esperado. Lo esencial es realizar una buena salida y no quedarte atrás. Eso lo he aprendido con la experiencia ya que en algunas ocasiones y en otras pruebas no he estado atenta todo lo que debiera y cedía unos segundos que luego con la aceleración propia de la carrera me costaba un mundo recuperar. Posicionarme en un lugar delantero también será importante para vigilar a las rivales más directas y poder reaccionar cuando alguna de ellas ataque. Eso sí, la carrera es muy larga y tampoco hay que cebarse porque luego a la hora de la verdad puedes pagarlo caro. Hay que guardar fuerzas para el momento de la verdad pero tampoco dejar que se te escapen las rivales porque luego, aunque tengas energía, la distancia que le puede haber sacado es tan importante que no la puedes enjugar. Todo eso lo tengo en mi mente y espero que el día de la prueba salga, al menos en su mayor parte, como deseo. Eso significará que tengo muchas opciones de colgarme una de las tres medallas en juego».
Eso sí, la leonesa se ve luchando por lo máximo. «No voy a negar que somos 25 las que nadamos por un lugar en el podio y que todas saltaremos al agua dispuestas a lo máximo. También que no todas estaremos adelante. O espero ser una de ellas. Me veo en un gran momento de forma y además toda la experiencia que he acumulado en estos años creo que me va a servir de mucho. Afronto mis cuartos Juegos Olímpicos y creo que ya ha llegado el momento de que logre el objetivo de colgarme una presea. En Londres fue cuando estuve más cerca con el diploma ya que en las anteriores ediciones por una cosa u otra a la hora de la verdad no pude luchar por ello. Ahora me veo en perfectas condiciones para hacerlo. Me he entrenado mucho, he sufrido pero también he soñado con que el momento del éxito en una cita olímpica me va a llegar en Río de Janeiro, además en un año tan especial y emotivo para mí como es el de la despedida de la alta competición».
La nadadora cepedana también es sabedora de que estar en unos Juegos no es algo que puedan decir muchos deportistas. Y haber disputado cuatro bastante menos. «En Tokio veré los Juegos desde el televisor pero ahora quiero disfrutarlos como una de sus protagonistas. Soy consciente que llegar es difícil pero mantenerse mucho más. En mi caso han sido muchos años los que he estado arriba y por eso quiero que en la hora de mi despedida todo salga bien. Me voy cuando estoy en un gran momento y no arrastrándome. Y eso es muy importante. Además, también tengo la satisfacción y estoy orgullosa de que haya podido disfrutar de hasta cuatro ediciones olímpicas. Eso sí, ahora que estoy aquí voy a darlo todo para luchar por las medallas. Lo hice en las tres anteriores ediciones de los Juegos y no pudo ser aunque en Londres fue donde estuve más cerca. Y ahora creo que me ha llegado el momento para que ese sueño de subir al podio en una competición tan importante como esta se haga realidad», apostilla la nadadora leonesa.
Érika buscará mejorar en Río la séptima plaza obtenida hace cuatro años con el consiguiente diploma en Londres 2012. DL