Álex Gallar celebra el segundo gol de la Cultural, felicitado por su compañero Gianni Zuiverloon, mientras el visitante Jimmy no da crédito a la ejecución del tanto por parte del culturalista. SECUNDINO PÉREZ

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ÁNGEL FRAGUAS | LEÓN

Esta Cultural es diferente. No tiene nada que ver con la de temporadas atrás. Transmite. Pese a que le costó encontrar el pulso al partido en la primera parte, las sensaciones han cambiado. Cuando el dibujo se tuerce porque el rival también juega, como sucedió con el Boiro, en el banquillo hay argumentos para variar la marcha e imponer otra. También para cambiar el sentido. E incluso para dar el volantazo preciso que saque del bache al equipo. Rubén de la Barrera no para ni un segundo en su banquillo. Y Abel Mourelo, su escudero, tampoco. Dos caracteres bien diferentes por lo observado desde que llegaron a León. Quizás por este motivo casan tan bien. Nada a la improvisación. Todo milimetrado. Tienen a la plantilla entregada. El que no lo sienta así se sienta en el banquillo. Todos los saben. Nadie puede engañar ni engañarse. Una plantilla equilibrada y compensada que está forjando un nuevo culturalismo. El 2-0 volvió a dejar un clima de euforia en el Reino de León.

Son sensaciones nuevas. Nunca antes habían aparecido. No se puede comparar. Hasta el entrenador visitante, Fredi Álvarez, se quedó apabullado con el aroma que desprende la Cultural. No es un fútbol de la tercera categoría del fútbol nacional. Está un escalón por arriba. Ese peldaño es el que hay que subir durante toda la temporada para devolver a una afición y a toda la ciudad a una categoría que buscan desde hace demasiado tiempo.

La Cultural desprende otro olor. Otra sensación. No se puede comparar porque es incomparable. Jugadores de otro nivel. Gianni Zuiverloon ha convencido a los incrédulos de que un equipo que se precie y que aspire al ascenso debe carecer de grietas atrás. Que las tenía. Las bandas son importantísimas en el fútbol. De su velocidad depende el gol. Esta Cultural las tiene. Ver a Julen Colinas y a Álex Gallar es casi como presenciar una carrera de Usain Bolt, pero además con el balón en los pies.

Puede entrar el gol o no en la portería contraria, pero las sensaciones ya son otras. La afición culturalista ha visto muchas decepciones. Bastantes más de la cuenta. Pero con esta Cultural vuelve a creer. Se ilusiona. Se va del estadio satisfecha con su equipo. Rubén de la Barrera y su banda cada vez tocan mejor. Cada jornada se asoma más público al concierto de los domingos en el Reino. Un equipo que va a convertir el culturalismo en una religión en León. Fieles convertidos con fundamentos.

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Zuiverloon, Mario Ortiz, Gallar, Toni, Julen Colinas, Benja y compañía son los enviados para hacer afición en León. Y lo están consiguiendo a golpe de partidazos. Lo presenciado ante el Boiro, en una segunda parte de lujo, presagia que lo de una nueva era en la Cultural no se va a quedar en el mero envoltorio.