Base a la catedral de los aluches
León celebra hoy su corro sénior, al que prologó el pasado domingo el final del XXIX Trofeo Diputación de Base y XXIV Trofeo Juvenil, la lucha fundamental, la que ya tiene sus campeones .

Genio y entrega de los de menos años, privilegio de la lucha. A. B.
A. Barreñada | León
El Corro de San Froilán en León ciudad se celebra esta tarde, a partir de las cinco, ante la Catedral... es decir: el segundo corro de los de San Froilán de la capital del Reino, pues el primero tenía lugar este pasado domingo, en el Luchódromo. Fue el destinado a la Lucha de Base y Juvenil, que con él completaban los quince de su propia Liga de Verano, los Trofeos Diputación de León para los Fundamentales.
El 2 de junio, en Prioro, coincidiendo con la celebración de la Fiesta de la Trashumancia, tenían lugar los primeros agarres de esta temporada que, a pesar de ser menos atendida, es más que básica, fundamental, para la pervivencia de la propia lucha, ofrece espectáculo y otras integrantes en absoluto desdeñables (si hablamos de valores...) de las que ganan auténtica afición y permite ir conociendo desde su raíz a los gallos que los corros sénior conocerán en cercano, incluso en el mismo tiempo.
Ese es el caso del eslabón imprescindible de los Juveniles, que en este ejercicio (como también los previos cadetes) han sido causa de seria inquietud por una marcada falta de luchadores. No fue así en el primer peso, donde se ha impuesto una de esas nuevas figuras que ya se disfrutan entre los grandes: Adrián Rodríguez, el de Villavente de La Sobarriba. La suya, la de ligeros, ha sido categoría en la que la posibilidad de gozar de lo más genuino y emergente de los aluches se ha hecho privilegio; baste sumar los nombres de los siguientes al campeón en la clasificación general: Javier Sancho, Adrián Fierro, Édgar Muñiz, Jesús González y Manu González. ¿Les suenan?
No tuvieron la misma oportunidad de contrastar su genio y calidad los vencedores en medios y pesados: Sergio Fernández (el de Sahechores), quien sólo pudo enfrentarse en tres ocasiones a un rival, y Pedro Alvarado (el de Cistierna), sin un solo adversario en sus 8 asistencias.
La normativa vigente permite a los juveniles luchar en sénior a partir de un mínimo de presencia en su propia competición. Parece haber una general opinión de que la situación, y la propia Lucha Juvenil, merecen (y necesitan) re-considerar aquello de que «toda cadena es tan fuerte como su eslabón más débil».
Algo parejo puede entenderse para la Femenina, a la que se le añade el especial handicap de salto desde infantiles a sénior. Y algo siempre esperanzador puede seguir viviéndose disfrutando de esos que no estarán en la Plaza de Regla, pero que son piedra base de la Catedral de Lucha.