Goleada a la Cultural con honor
El equipo madridista desgasta al leonés en la primera mitad y lo aprovecha en la segunda para dar un recital de juego y goles ante un rival que jamas bajó la cabeza

Morata, autor de dos de los siete goles madridistas, conduce el balón por la derecha con Nacho en el suelo y el culturalista Yeray tratando de frenar el ataque.
ÁNGEL FRAGUAS | LEÓN
El gol en propia meta de Zuiverloon nada más empezar el partido pasó excesiva factura a la Cultural. Y minutos después con la lesión de Antonio Martínez, el equipo leonés se quedó sin timón. Lo aprovechó a las mil maravillas el Real Madrid para hacer el segundo tanto y sentenciar en media hora tanto la ida de los dieciseisavos de final de la Copa como la eliminatoria. Morata, Asensio, Nacho y Mariano hicieron después leña del árbol caído. Aún así, el equipo leonés mantuvo el tipo en la primera parte, donde dejó constancia de que su juego de toque es el que le va a llevar casi seguramente al éxito. De la Barrera fue una vez más fiel a sus principios, pese a que en frente estuviera el mejor equipo de Europa. El Madrid jugó a placer cuando tenía fundido al rival. La presencia física, unida a la calidad técnica y la pegada, decantó el partido y la eliminatoria para el cuadro madridista, que en la segunda parte fue una apisonadora imparable (1-7).
Un partido para disfrutar y competir. Así lo definió el entrenador de la Cultural. Rubén de la Barrera tiene muchos días de fútbol a sus espaldas pese a su juventud. El técnico gallego de la Cultural no es ningún novato. Y además tiene a Mou de segundo. Toda una garantía. Los polos opuestos siempre se atraen. Y es lo que sucede en el banquillo de la Cultural.
El partido de Copa ante el Real Madrid sirvió para demostrar que el culturalismo sigue vivo y que la afición cuando recibe también da. Así, a León no le importa pagar una entrada a precio de oro y hoy acudir al puesto de trabajo cansado, pero con el convencimiento de haberse ilusionado con su equipo de fútbol y con un sentimiento que ha demostrado estar muy vivo, la Cultural. El 1-7 final sólo indica que el Real Madrid arrolla al que pilla por delante. Nunca baja el pie del acelerador porque cada partido es un examen que después corrige Zidane.
Rubén de la Barrera confía en este proyecto. Lo mima. No ha hecho más que comenzar. Reza para que la BGC (Benja, Gallar y Colinas) mantengan el nivel exhibido en el primer cuarto del campeonato de Liga de Segunda División B. Es la competición que interesa para convertir el Reino de León en una fiesta como la de ayer, pero con final feliz en el mes de junio.
Rubén de la Barrera ha cogido cariño a la Cultural en pocos meses. Quiere a este equipo. Y también tiene cierta debilidad por ese chico callejero, Gallar, para convertirlo en el buque insignia de su plan deportivo. El gallego siempre ha tenido olfato allá donde ha entrenado. Además, tiene razones que sólo él y Mou conocen como pacto grabado a fuego cuando aceptaron firmar por la Cultural, para tirar aún más por este proyecto. León y Galicia se quieren. Las emociones vividas en este partido copero y las que se van a vivir en la vuelta en el Bernabéu, sirven para ilusionar a un culturalismo cada vez más despierto. Lo resumió Lamberto Enrique Martín, el socio número uno de la Cultural, al abandonar su localidad. «Aquí volverá a jugar el Madrid, pero para enfrentarnos en Liga», dijo.