Consistencia y carencias
A punto de finalizar la primera vuelta de la competición liguera y tomarse el descanso navideño que marcan estas fechas señaladas en el calendario, la trayectoria de los dos representantes provinciales en Segunda B es bien diferente, en todo su conjunto de resultados hasta estos momentos.
León capital del antiguo reino, está viviendo una etapa apasionante con su equipo, donde jornada a jornada la ilusión va en aumento, y la credibilidad y confianza en toda la plantilla de jugadores y cuerpo técnico, se ve recompensada por el aficionado, que está sintiendo que lo que en un principio podía ser un sueño, está mucho más cerca de convertirse en una verdadera realidad. León está de moda dice su alcalde, pero lo que sí es actualidad es la Cultural, donde las noticias abundan, son constantes y siempre tienen una resonancia positiva que pone tintes de alegría y cara de felicidad al seguidor leonés. Ser el equipo que más puntos tiene de la categoría, seguir imbatido y el más realizador no es flor de un día, y sí de un trabajo planificado y perfectamente ejecutado que ha sido reconocido desde el club con la renovación del director de orquesta. Por la ribera del Bernesga las aguas corren limpias y por su cauce. ¡Ya era hora!
En Ponferrada, la nueva categoría todavía no ha dado alegrías a una afición que está descontenta con su equipo porque no ve sensaciones positivas, que permitan tener confianza en una recuperación deportiva en forma de victorias, para colocarse en la zona clasificatoria esperada. Las dudas empiezan a ser cada vez mayores por el Toralín, y es que la desconfianza en su juego, carencias defensivas, falta de acierto y demasiada ansiedad están pesando como una losa, y pasando factura a un club que estaba acostumbrado a otro tipo de situaciones. Todo se resume en que el balón no entra y la trayectoria no es ni por asomo la esperada, ni la más correcta. ¡Cómo cambian los tiempos!