FÚTBOL. tercera división
El Astorga merece más que un empate
El equipo maragato se hizo acreedor a la victoria frente al Cristo Atlético.

Diego, a la izquierda, trata de cortar el avance de un jugador palentino. SARA MUNIOSGUREN
JOSÉ MARTÍNEZ | PALENCIA
Reparto de puntos entre dos rivales directos en la lucha por el ascenso tras firmar tablas (0-0).
Tras el pitido inicial, ambos equipos se tantearon en el terreno de juego y buscaron hacerse con el control del partido, pero ni Cristo Atlético ni Atlético Astorga tuvieron ocasiones de peligro. La primera oportunidad fue para la escuadra palentina en el minuto 25 con un libre directo muy peligroso que se marchó fuera por muy poco. Los de Lolo Infante cogieron entonces la iniciativa del encuentro, pero sin llegar a generar llegadas claras, ya que se mostraron sin ideas en zona de tres cuartos de campo.
No obstante, los locales sí pudieron ver puerta al borde del descanso. Corría el minuto 42 cuando Levas lanzó un disparo que acabó estrellándose en el palo por fortuna para los intereses del conjunto verde.
Durante el primer tiempo, los de Paulino Martínez no se sintieron cómodos en el Nueva Balastera y enfilaron el túnel de vestuarios sin apenas inquietar la portería defendida por Guille. Lo mejor, sin lugar a dudas, fue el resultado después de que los palentinos dejasen algún argumento más para cambiar el resultado inicial.
Tras paso por vestuarios cambió la decoración del encuentro y el Atlético Astorga salió con otra mentalidad y dispuesto a volver a casa con los tres puntos. En el minuto 53 se produjo la primera ocasión clara para los maragatos en un disparo peligroso de Diego que salió por escasos centímetros. Cuatro minutos después fue Puente el que lo intentó con un tiro que se acabó perdiendo en el limbo.
El peligro, además, también llegó en alguna que otra acción a balón parado. Las tornas habían cambiado por completo en esta segunda mitad. El Atlético Astorga, de menos a más, mereció mejor suerte, pero se topó una y otra vez con un gran Guille, que se encargó de echar el cerrojo para que los suyos al menos rescataran un punto.