El Celta B tardó cinco minutos en amargar el regreso de Tomé
á. estébanez | ponferrada
En sólo cinco minutos, el Celta B se encargó de amargar la vuelta de Miguel Ángel Álvarez Tomé al banquillo de la Deportiva. El técnico leonés, que todavía no lleva una semana al frente del equipo, asumió el cargo con la tarea de luchar hasta el final por un objetivo que prácticamente se le ha escurrido entre los dedos sin tiempo siquiera de intentar atraparlo.
El gol tempranero de Borja Iglesias se encargó de dinamitar todo el trabajo anímico que le dio tiempo a realizar a Tomé en las escasas cinco sesiones en las que ha dirigido a una plantilla que ya parece inmersa en la depresión. Una vez más, con apenas unas pinceladas de chispa le bastó al equipo rival para irse al descanso con el partido casi sentenciado mientras lla moral de los blanquiazules se iba resquebrajando a base de tarjetas.
Lejos de culpar a Tomé por no alcanzar un objetivo que se perdió hace meses, habrá que estimar su capacidad para dirigir un vestuario que estaba llamado a pelear por la gloria del ascenso y que ahora, salvo milagro, tendrá que conformarse con asegurar una plaza para jugar la próxima edición de la Copa del Rey.