Tiempo de pasión
L legada esta época, y a las puertas de la Semana Santa, el grupo primero de la categoría de bronce del futbol español comienza a descontar las jornadas que restan para la finalización de la liga regular y definir así las posiciones de play-off. También a su campeón. La Cultural ha encabezado la tabla durante prácticamente toda la temporada pero en la pasada jornada se produjo un vuelco en los tres primeros puestos, otorgando el privilegio de encabezar el grupo al filial céltico, y colándose a continuación el cuadro santanderino. Un partido sirve para dar la vuelta a la tortilla, y es que los puntos suman de igual forma, pero tienen un valor diferente. Seis son las jornadas que restan, y un punto la diferencia entre los tres, con lo que a partir de ahora el mínimo error te deja fuera de la lucha.
León vivió el domingo otro de esos días para el recuerdo, y para la historia, aunque el final no fuera el más deseado. El Reino de León vibró con su equipo, la afición respondió a la llamada del club, el ambiente era de fiesta, el tiempo acompañaba y la ciudad se volcaba engalanada con camisetas y banderas sintiendo los colores culturalistas, animando en una grada con el aforo rozando el lleno.
Pero no iba a ser el día donde los sentimientos y las alegrías se encontrarían. Todo lo contrario. La realidad superó a la ficción. Desde el minuto dos todo se puso en contra, y cuando parecía que la igualdad salvaría los muebles, el tiempo de descuento, que también cuenta, asestó un mazazo definitivo que cambió el decorado y las ilusiones de jugadores y afición. El futbol tiene estas cosas.
Un encuentro no puede servir para ser juez de la trayectoria de un equipo, pero también es cierto que la desilusión se hace patente en estas circunstancias. Tiempo hay de dar un vuelco a lo que hoy es la realidad, o por lo menos de seguir con el aliento en el cogote de los que van por delante.