La Cultural enfada a sus socios
El club repite los mismos errores de la campaña anterior y el caos aparece de nuevo en la primera jornada para renovar los abonos La reserva previa de asientos y el tiempo de espera molestan a la afición.
Los primeros aficionados llegaron al estadio antes de las seis de la mañana. La cola no avanzaba y el caos apareció de nuevo. MARCIANO
sergio c. anuncibay | león
La Cultural tropieza en la misma piedra. No ha aprendido de los errores que cometió la temporada anterior, cuando el incremento de aficionados desbordó al club, incapaz de gestionar de forma eficaz la venta de entradas. Varios meses después, todo sigue igual en este sentido.
El caos en las taquillas apareció de nuevo ayer, durante la primera jornada en la que los socios podían renovar su abono. Los más madrugadores llegaron al Reino de León poco después de las cinco de la mañana, conscientes de las largas colas que iban a formarse en las inmediaciones del estadio. A las diez, cuando abrían las oficinas, el colapso era evidente. No existía ningún tipo de valla que delimitara las filas y tan solo había cuatro trabajadores para atender a la masa de seguidores. La espera resultó agotadora, a pesar de la ilusión que despierta el equipo.
«Tardaban más de media hora con cada persona», lamenta uno de los primeros socios que sacó su abono. «Estábamos allí a las cinco y media de la mañana para elegir el asiento que queríamos, pero tenían reservados los mejores de la Tribuna Este», critica este aficionado, al que le dijeron que esas butacas estaban preasignadas a una peña. «Deberían explicarlo para que supiéramos a qué atenernos», reclama el hincha de la Cultural, que, además, vio como «la impresora no funcionaba», lo que retrasó aún más todo el proceso. «Tenemos un sistema arcaico», denuncia.
Una crítica que en ningún caso fue aislada. A medida que se extinguía la mañana la indignación crecía. La cola no avanzaba prácticamente nada y muchos socios decidieron darse la vuelta y probar otro día. Tienen hasta el 24 de julio, cuando arranca la venta al público en general.
«Hay muchas maneras de hacerlo. Podían dar números y decir a la gente a qué hora le llegará su turno. O dividirlo por tramos para evitar que haya tantas personas el primer día», apunta otro seguidor. «Ha sido un desastre», asegura.
Y lo peor es que no es algo nuevo. Ya ocurrió lo mismo la campaña anterior. La falta de previsión de los gestores de la entidad deportiva propició una venta de entradas caótica cuando visitó el Reino la Ponferradina, el Madrid, el Racing, el Celta B y el Barça B. En aquel momento aseguraron que iban a corregir los fallos. Por ahora no lo han hecho. Y eso ha enfadado a los socios. Además da muy mala imagen, algo totalmente innecesario después de todo lo bueno que se ha hecho en el club.