Monólogo de una Roja letal

Koke felicita a Isco, autor de los dos primeros goles de España a Italia y uno de los grandes protagonistas del contundente triunfo de la selección española. MARISCAL
RODRIGO ERRASTI | MADRID
España sonríe. La selección está muy cerca de Rusia tras superar con autoridad a Italia (3-0), que llevaba once años sin perder un partido de clasificación. Aún quedan nueve puntos en juego, pero parece realmente complicado que España se deje cuatro puntos si mantiene el nivel que viene dando desde la llegada de Julen Lopetegui al cargo.
Más allá de los resultados, ‘La Roja’ ilusiona. Este grupo, en el que varios jóvenes como Isco tiran del carro con su descaro, transmite fiabilidad y una sensación de que está bien trabajado ante todo tipo de situaciones que le planteen sus rivales. Durante algunos minutos, como sucedió en el Bernabéu ante una Italia maniatada por un rival superior, incluso ofrece fases de juego brillante, respetando ese estilo que enamoró cuando durante seis años España reinó en Europa y en el mundo. Lejos están aún esos momentos, pero al menos parece que podrá presentarse en el próximo Mundial sin pasar por el trance de lograr el billete en la repesca, como los malos estudiantes.
Y lo hará con confianza, consciente de que dispone de futbolistas con los que soñar en grande no es una quimera. Muchos de ellos se forjaron en la inferiores y brillaron con fuerza. Algunos no estuvieron en aquellos años que Iniesta, Ramos o Silva cambiaron la dinámica, pero ahora quieren repetir con ellos. Uno de ellos es Isco Alarcón, autor de los dos goles que sepultaron un partido que siempre estuvo inclinado hacia la meta de un Buffon que no estuvo tan fiero como al inicio del siglo. .
Pese a que no había jugado, eso no le hizo al vasco perder la fe en Isco. Le incluyó en su primera lista pero se cayó a última hora porque estaba tocado. Un mes después, antes de medirse en el doble duelo a domicilio ante Italia y Albania, le incluyó en el grupo pese a que sumaba sólo 57 minutos oficiales. La confianza ciega de Lopetegui en Isco ha tenido recompensa para el jugador, que acabó convenciendo a Zidane con su fútbol en los minutos que disponía hasta hacerse indiscutible en un Real Madrid campeón de Europa, y también para el propio entrenador, que encontró en el madridista el ejecutor a un plan que funcionó ante una Italia ahogada por la presencia de seis centrocampistas españoles. La presencia de Koke permitió que Busquets e Iniesta brillasen a un nivel que parecen haber olvidado en Barcelona. La idea de jugar de inicio sin ‘9’ fijo, aprovechando el momento de forma del citado Isco y Marco Asensio, funcionó. Los dos madridistas, idolatrados por la afición, se movieron junta a Silva entre la defensa italiana, donde Ventura añoró a Chiellini. El sainete ridículo alrededor de Piqué no desorientó el plan español.
España combinaba, normalmente a ritmo lento, pero aceleraba lo suficiente para castigar a Italia en los repliegues. Así, dispuso de una buenísima opción con una falta en la frontal del área pero sorprendentemente la lanzó Ramos. Son esas cosas que tiene el capitán, que lo mismo lanza un penalti ante Croacia en la Euro o frente a Brasil en la Confederaciones con otros especialistas en el campo, como se pega un sprint para asistir como Cafú a Morata, que entró al campo en la recta final para demostrar que con ‘9’ también hay goles. La ‘boutade’ de Ramos queda en el olvido porque Asensio provocó otra, que costó una amarilla a Bonucci, y esta vez la lanzó Isco, que la embocó a la red pese a que tampoco parecía imposible para Buffon. Con Italia obligada, España disfrutó. Final feliz para Morata y Villa Y eso que en la otra portería siempre respondió soberbio De Gea.
Otro manchego, Iniesta, demostró que está falto de tono físico pero que pocos dominan tanto el juego a través de la pelota como él. Piqué rozó el 2-0 en una buena internada de Carvajal y llenó de dudas a los que le pitaban. Meditaron si deberían aplaudirle en caso de anotar. España, en la que a veces nadie hacía de ‘9’, también buscó correr, aprovechar esos slaloms de Asensio que tienen maravillado a media Europa. Gracias a uno de ellos llegó el segundo de Isco, con un zurdazo demasiado rápido para la cadera de Buffon, que luego evitó el tercero en un mano con Carvajal. Italia y tuvo opción de meterse en el partido pero De Gea estuvo ágil evitando que la grada pasase de los olés al silencio nervioso. De hecho, con el 3-0 el Bernabéu estuvo pidiendo la presencia de Villa, que volvió a vestir una camiseta a la que honró con sus goles.