La selección española celebra efusivamente la victoria ante Alemania y la clasificación para las semifinales del Europeo. GEORGI LICOVSKI

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León

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JAVIER VILLANUEVA | Varazdin

La selección española de balonmano disputará por cuarta ocasión consecutiva las semifinales de un Europeo, ante Francia mañana, tras derrotar ayer por 27-31 a Alemania, en un encuentro en el que el conjunto español volvió a recuperar el buen tono defensivo.

La irregularidad mostrada a lo largo de torneo hacía dudar sobre qué versión mostraría el conjunto español en el partido decisivo, si el convincente equipo que arrolló a la República Checa y Macedonia o el conjunto que no tuvo la menor opción ante Dinamarca y Eslovenia.

Una duda que España no logró resolver en el tramo inicial del encuentro, pues si bien la selección española mantuvo la igualdad (5-5), eso sí tras sufrir lo indecible en cada uno de sus ataques, en defensa no fue capaz de encontrar respuesta a los lanzamientos de los cañoneros germanos.

En especial, los de lateral izquierdo Julius Kuhn, uno de los verdugos del equipo español en la final del Europeo disputada hace dos años en Polonia, que firmó tres de los cinco primeros goles del equipo alemán.

Pero si Alemania pudo presumir de cañoneros, España demostró que cuenta con el mejor pivote ofensivo del mundo, Julen Aguinagalde, que no sólo anotó dos tantos, sino que además forzó dos penaltis que permitieron al equipo español llegar en ventaja en el tanteador (6-7) al ecuador del primer tiempo.

Una ligerísima renta que permitió reforzar la moral de la defensa española, que pareció mostrar una versión más cercana a la exhibida ante checos y macedonios, que la endeble cara de hace apenas veinticuatro horas ante Eslovenia.

Sin embargo, en el momento en el que España no pudo conectar con Aginagalde volvieron los problemas para el conjunto español, que vio como en un visto y no visto se diluyó la ventaja de hasta dos goles (6-8).

Una circunstancia que llevó al seleccionador español a apostar por la entrada de un pivote más móvil como Adriá Figueras para seguir explotando la grieta encontrada en la muralla defensiva alemana en la línea de seis metros.

Pero la solución de los problemas del equipo español no llegaron con una mejoría ofensiva, sino con el nuevo paso adelante dado por la defensa, que subió un punto su intensidad con la entrada del portero Rodrigo Corrales por el lesionado Gonzalo Pérez de Vargas.

Las paradas de Corrales, que firmó dos intervenciones consecutivas nada más saltar a la pista, permitieron, por fin, correr al equipo español, la fórmula en la que España siempre ha cimentado sus éxitos, y que permitieron a los españoles retomar la ventaja (10-12) de dos goles.

Una diferencia que finalmente quedó reducida a tan solo un tanto (13-14) al llegar al descanso.

Tras la reanudación, España confío en la pareja de centrales que conforman Viran Morros y Gedeón Guardiola, el pilar defensivo que ha permitido a la selección en las tres últimas ediciones del Europeo.

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Los germanos, desesperados, pusieron a siete jugadores en pista y prescindieron del portero, lo que aprovechó España para robar balones y abrir una renta de hasta ocho goles, ya insalvable.