Diario de León

La afición leonesa hizo del Nuevo Zorrilla su Reino

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P.R.B. | LEÓN

No falló la afición leonesa en el Nuevo Zorrilla, como no lo ha hecho en toda la temporada en casa. Era un derbi de altura y hasta Valladolid se desplazaron en torno a los 1.500 aficionados culturalistas para dejarse la piel y la garganta fuese cual fuese el resultado. Y ni el 2-0, ni el definitivo 3-2 aplacaron los ánimos de una grada que creyó en su equipo y vivió su particular éxtasis al término de la primera parte, cuando Samu ponía el 2-2 en el marcador. Al grito de ¡Cultural, Cultural! llevaron en volandas a los de Rubén de la Barrera, sobre todo en las fases del encuentro en las que los de Pucela más amenazaban la portería defendida por Palatsí.

De principio a fin, las voces de la afición leonesa se escucharon más que la de su rival, como si el partido de vuelta también se estuviera jugando en el Reino de León. Sólo un pequeño grupo de seguidores de la ‘Cultu’ quiso estropear —sin éxito— el buen ambiente antes de que diese comienzo el partido y fuera del campo, pero la tónica general —con los piques habituales entre ambas aficiones— fue la de una ‘batalla’ distendida. Al final fueron ellos quienes se llevaron los tres puntos, pero los aficionados leoneses sumaron un diez en compromiso y entrega. Algo que sin duda alguna no faltará hasta que termine la temporada.

Hubo tiempo para saltar en la grada, para corear uno a uno el once inicial propuesto por el técnico gallego, para levantar a los jugadores tras los dos mazazos de la primera mitad y sobre todo, para que el conjunto leonés se metiese en el partido logrando recortar distancias con el gol de Rodri y poniendo las tablas en el marcador. Fue muy protestado el penalti que a la postre supondría la derrota. «Es una vergüenza, para mí ha sido muy riguroso», se quejaba uno de tantos culturalistas desplazados hasta Valladolid. Pero ni las decisiones arbitrales, ni la falta de acierto de la Cultural en los segundos 45 minutos aplacaron los ánimos. Los cánticos se extendieron incluso varios minutos después de que concluyera el encuentro. Había ganas de fiesta y nada va a impedir que los aficionados sigan soñando. Todos creen que la salvación es posible, que aún quedan buenos momentos y grandes victorias en el camino. El ‘no me falles leonesa, yo nunca te he fallado...’ se escuchó en varias fases del encuentro. Y los jugadores tomaron nota. Saben que su afición no va a descolgarse. Conocen su compromiso. Entienden que la Cultural es, sobre todo, un sentimiento.

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