Ricciardo se doctora en China

El australiano se lleva una carrera que contó con varios adelantamientos memorables y acaba por delante de Bottas y Räikkönen Alonso fue séptimo y Carlos Sainz, noveno.

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León

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DAVID SÁNCHEZ | MADRID

Si una carrera puede cambiar en apenas unas vueltas, del sábado al domingo puede haber un vuelco radical. Daniel Ricciardo pasó de estar a dos minutos de no poder salir en la clasificación por la rotura de motor en los terceros libres a llevarse su primera victoria del año, sexta en Fórmula 1. Y lo hizo con una lección de pilotaje y adelantamientos de esas que encumbran a un piloto cuando se repasa su trayectoria deportiva. Desde la sexta plaza de la que salía, el sonriente australiano sacó todo lo mejor de sí y de su Red Bull para hacer claudicar progresivamente a pilotos teóricamente más potentes: Bottas, Räikkönen, Hamilton y Vettel cayeron bajo su bota.

Si en Red Bull estaban exultantes por la victoria de Ricciardo, no lo podían estar por la actuación de Max Verstappen. ‘Mad Max’ volvió a demostrar que le falta calma en los momentos críticos y que su exceso de confianza en sí mismo es contraproducente para sus rivales, aunque no para el espectáculo. Apenas cuatro vueltas después de que rozara el choque con Lewis Hamilton, embistió a Sebastian Vettel, dejando al que había sido líder durante buena parte de la carrera al borde del abandono. Vettel estaba furioso, pero intentó centrar sus energías en acabar la carrera, que suficiente tenía. En ellas estaba cuando Fernando Alonso llegó por detrás para adelantarle por el séptimo puesto. Una acción totalmente irreal a la hora de analizar las diferencias entre el McLaren y el Ferrari, dado que este último estaba muy tocado, pero que habla mejor del rendimiento general de Alonso.

Y es que, para que Alonso llegara a dos vueltas del final en condiciones de pasar a Vettel, antes tenía que haberse aupado a ese octavo puesto que se transformó en séptimo. La gestión del asturiano de esta carrera fue brillante, y desde el decimotercer puesto de la parrilla se marcó una gran remontada que le llevó a los puntos por tercera vez este año. Ya van 22, cinco más que los que sumó en toda la campaña 2017. Alonso fue el último piloto en realizar su primera parada en boxes, y lo hizo justo antes de que saliera el coche de seguridad que lo cambió todo. Pierre Gasly embistió a su compañero Brendon Hartley (la pesadilla de todo equipo: que sus dos pilotos choquen) y los trozos en pista provocaron el reagrupamiento de los contendientes detrás de Bernd Maylander, el hombre al volante del ‘safety car’.

Ya en ese momento se había visto que la resolución de la carrera no iba a ser tan aburrida como las primeras vueltas.

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Al final hubo fiesta para casi todos. En Red Bull celebraron su primera victoria del año, en Ferrari porque minimizaron daños (literalmente) con Vettel aún líder y en Mercedes porque recortaron distancia con el alemán en la clasificación. Hasta Alonso y McLaren, que no esperaban mucho de esta carrera, salieron contentos. Incluso Carlos Sainz, pese a no tener una prueba con demasiadas acciones en pista, entró en meta entre los diez primeros. Menos para Verstappen, cuya bronca pública y en privado dentro de su equipo igual no es suficiente para calmarle, para el resto fue una gran carrera.